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Más vale que nos armemos de paciencia y relajemos nuestras expectativas.
No hay milagros sino procesos, toma de consciencia y trabajo.

Hay gente que viene con un coche de segunda mano lleno de abolladuras, dos ruedas pinchadas, luces fundidas, embrague para el arrastre, sin frenos y sin gasolina. E ingenualmente esperan salir de un encuentro contigo conduciendo un hermoso Ferrari.

Meten marcha atrás cuando dicen que querían ir adelante, frenan cuando dicen que van a acelerar… Soñar es maravilloso…

 

Sueños con coches

En los sueños (una de las herramientas con las que trabajamos) soñar con un coche que no puede frenar en cuesta abajo, que se para o que no logramos controlar, es señal clarísima de que no somos capaces de llevar nuestra vida en alguno o varios aspectos.

Soñar que vamos de copilotos, que otra persona conduce, etc, etc… Queda mucho por hacer para recuperar el timón.

 

La paciencia, la herramienta indispensable

Si aspiramos a darnos un paseo en un coche de alta gama por las viñas del Señor, más vale que nos armemos de paciencia y relajemos nuestras expectativas.

En una sesión no hay mecánico que convierta una carraca en un cochazo de lujo.
Llegamos en un Seiscientos, bien, vayamos con calma y buenos alimentos. Sin prisa pero sin pausa. Pero siendo realistas.

Otros terapeutas y sanadores me cuentan sus historias y a veces es tremendo cómo podemos autoengañarnos los seres humanos.

Nada que no lleve a un esfuerzo, a un camino largo, nos llevará muy lejos. Es por eso que quien busca sanar ha de empezar por saber dónde está y que todo es un proceso lento.

En una sesión no hay mecánico que convierta una carraca en un cochazo de lujo. Así que habrá que ir un día a cambiar una rueda, luego otra, otro día miraremos cómo andaban los frenos, otro día vamos por el embrague, otro pintamos las ralladas, etc, etc.

Paso a paso y sabiendo que lo que nos lleva ocupando una o cien vidas no se puede sanar de golpe en una sesión milagrosa. Si así fuera no tendría sentido todo este juego de encarnar para aprender y trabajarse, perfeccionarse.

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Una vez entendido esto te pregunto: ¿Con cuánta paciencia, compromiso y realismo te vas a enfrentar a tu transformación profunda?

Puedo acompañarte y ayudarte si me dejas, pero los verdaderos milagros los harás tú, cuando por fin agarres ese volante con las dos manos.

 

¿Quieres una sesión o un acompañamiento conmigo? Escríbeme al contacto de mi sitio web o a mi página de Facebook y te cuento más sobre formatos de sesiones, herramientas y precios.

Emilio Ramón

 

Notas

*Foto del interior de un Ferrari clásico: Imagen de S. Hermann & F. Richter en Pixabay.

**Foto de Seat Seiscientos, Imagen de Marc Pascual en Pixabay.

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