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¿Qué vas a salir a pescar hoy? ¿Esperarás a que florezcan las flores o saldrás a plantarlas en ese mar? Porque de entrada ya tienes el agua, la tierra. Solo faltas tú.

 

¿Y qué más da si no estamos de acuerdo en todo? ¿Qué más da si estamos de acuerdo en el abrazo?
Como en la inspiración titulada: ¿Cuánto tiempo?, hoy te entrego otra, que ya sí fue una canalización en toda regla.

Me venía rondando en la cabeza la primera frase desde hacía un rato, sentía que había más, que quería salir, querían hablarme, como sucede cada vez más a menudo. Y, a partir de ahí, fue empezar a mirar el mar y empezó a brotar lo que mis guías querían decirme, decirte a ti que también lo recibes.

Ya un poco antes, sentí y recibí un mensaje pidiéndome que subiera ahí. Los guías ya saben dónde es más fácil que fluya la canalización, que por cierto tiene ya varias semanas y la tenía pendiente de transcribir. Aquí la tienes en vídeo en el canal de youtube y por escrito debajo.

 

 
 

Transcripción del mensaje

¿Y qué más da si no estamos de acuerdo en todo? ¿Qué más da si estamos de acuerdo en el abrazo? ¿Que más da lo que sucede afuera si lo que realmente importa, lo verdaderamente esencial e importante está sucediendo adentro?

 

Ese barquito que lleva un pescador

Ese barquito que navega, ese barquito que lleva un pescador, ese barquito es tu barco, es tu nave, y tú eres ese pescador, esa pescadora.

¿Qué vas a ir a pescar hoy? Porque el mar por el que ahora estás navegando, el mar está lleno de seres, está lleno de vegetación. Hay mucho vivo, también hay mucho muerto. Hay zonas de luz, hay zonas de sombra.

¿Qué vas a salir a pescar hoy, querido pescador, querida pescadora? ¿Qué vas a salir a pescar hoy? ¿Esperarás a que florezcan las flores o saldrás a plantarlas en ese mar? Porque de entrada ya tienes el agua, la tierra. Solo faltas tú. Si levantas los ojos tienes también el cielo. Levanta tu cabeza y de nuevo tienes el mar, tienes la tierra, tienes el cielo, solo faltas tú. ¿Qué vas a salir a pescar hoy, querido pescador, querida pescadora?

 

Un barquito chiquitito… ¿o realmente grande?

Desde ese barquito que parece desde aquí chiquitito, chiquitito, otros ven un barco realmente grande, un trasatlántico. ¿Quién lo está viendo chiquitito?, ¿tú?

Como se ve ese barco, desde dónde se ve, la capacidad que tiene de cargar más o menos peces, de sembrar y de plantar, de cosechar, de recoger, únicamente tiene que ver con el lugar desde donde lo estás mirando. Desde aquí, desde estos ojos, desde esta cámara, esto es solo un ángulo posible, pero desde aquí se ve chiquitito, se ve pequeño. Si te acercas, si lo ves desde arriba, incluso si lo ves desde el mar y de los ojos de una ballena, ese mar lo hace grande.

¿Qué vas a salir a pescar? ¿Cómo vas a salir a pescar? ¿Desde dónde vas a salir a pescar? ¿Desde un barco pequeño o desde un barco grande que todo puede cargarlo?

 

Los ojos del corazón

Ahora mismo ese barquito se pierde en el horizonte. Ahora mismo afuera ya no lo ves. Pero esas aves, esas gaviotas te dicen que ese barco todavía está. El que lo veas o no lo veas solo depende de ti. De las gafas que te pongas, de los ojos que te gastes hoy.

¿Qué vas a salir a pescar si de pronto empiezas a pescar desde ese barco enorme que tienes y ves desde tu corazón?
De nuevo, dime ahora: ¿qué vas a salir a pescar?, ¿y cómo ves tu barco? ¿Cuánto, cuánto cabe en ese barco?

—No está—, dices. —No está, no lo veo—. Ese barco no se ha marchado. Únicamente ha quedado detrás de aquel espigón, de aquellas rocas. Ha seguido un camino pero el barco no se ha marchado, el barco está ahí. Lo único que no está en este momento son tus ojos, o al menos los ojos correctos, los del corazón.

¿Qué vas a salir a pescar? ¿Desde dónde vas a salir a pescar? Porque si sales a pescar desde ese barco chiquito que solo puedes ver desde esta cámara, desde esos ojos imperfectos, vas a recoger muy poco.

¿Qué vas a salir a pescar si de pronto empiezas a pescar desde ese barco enorme que tienes y ves desde tu corazón? ¿Qué vas a salir a pescar? De pronto ves que el horizonte se ensancha, que el mar se hace grande, y aquel barco chiquitito que se escondía detrás de las rocas, que se perdía, ahora es todo el mar.

 

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Cuando sientes ya no necesitas ver

Porque el barco ya no necesita verse, porque el barco ahora se SIENTE con mayúsculas. Y en el momento en que empiezas a sentir esa nave, en el momento en que sientes que la pilotas, que agarras el timón con toda tu fuerza, ya no importa lo que tus ojos vean, porque lo que vas a pescar, lo que vas a salir a pescar, es mucho más grande. No cabe, no cabe en ese barquito en el que nos estábamos fijando.

Deja que se vaya detrás de las rocas y concéntrate en el timón que llevas en ese corazón. Porque desde ahí ya no tienes un pedacito de mar restringido, unas aguas donde «legalmente» puedes pescar. Ahora desde esa nave que guías desde tu corazón tienes todo el mar, todo el océano es tuyo.

Dime ahora: ¿qué vas a salir pescar, querido pescador, querida pescadora, si tienes el mar y encima de tu cabeza el cielo? Dime: ¿qué vas a salir a pescar hoy?

 

Despedida

Muchas gracias por escuchar este mensaje. Quien… quien te ha hablado: Emilio Ramón.

Te agradezco tu tiempo y espero que te sirva lo mismo que al repetirlo, o al decirlo en voz alta, porque esto no tiene guión, esto ha salido a partir de esa primera frase, ha salido de forma inspirada, espontánea, canalizada si quieres decirlo, pues en ese mensaje sin guión, de alguna manera yo también siento que me digo cosas en voz alta, que espero que me sirvan lo mismo que espero que te sirvan a ti.

Muchas gracias, de nuevo, un abrazo, un beso y un te amo. Hasta siempre.

Emilio Ramón-Suikawari +

 

El barquito chiquitito. Canción infantil

Y de pronto, al acabar de transcribir este mensaje, recuerdo una canción que me cantaban de niño…

Había una vez un barquito chiquitito,
había una vez un barquito chiquitito
que no podía, que no podía, que no podía navegar.

Pasaron un, dos, tres,
cuatro, cinco, seis semanas,
pasaron un, dos, tres,
cuatro, cinco, seis semanas,
y aquel barquito y aquel barquito
y aquel barquito navegó.
(bis)

Y si esta historia, parece corta,
volveremos, volveremos, a empezar,
había una vez un barquito chiquitito,
había una vez un barquito chiquitito
que no sabia, que no sabía, que no sabía, navegar…

 

 
 

Notas

*Imagen destacada de acantilado en Cariño, por Emilio Ramón. © suikawari.com.

**Imagen de Barca junto a la playa de Cariño, por Emilio Ramón Tomada el 25-2-20. © suikawari.com.

***Vídeo de acantilado en Cariño, por Emilio Ramón. © suikawari.com.

+Como no suelen darme sus nombres, llamo a mis guías y maestros cariñosamente Suikawari. Aunque si atas algunos cabos y metáforas, podrás saber de quién son estas palabras 🙂

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