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No es tan importante el lugar al que vas, sino la actitud con la que vas, el ánimo; lo mismo que no importa tanto el qué sino el cómo lo haces.

Mi ego me dice que no cuente todo esto, por favor, que vamos a parecer patéticos. Pero me debo a la causa. Así que, allá vamos. Con mi aprendizaje sé que otros aprenderán también. Vale más la pena compartir algo que sea útil que hacerse el héroe cuando has estado en el fango o te ves simplemente ridículo.

¿Si pudieras escoger un lugar en Asia, a dónde irías?

Hace unos días, cuando empecé a escribir todo esto (¡ya estoy mucho mejor, por cierto!) una preciosa chica malaya se sentó muy cerca de mí en el café de la foto.

Había reparado en ella un rato antes cuando estaba sentada mucho más lejos. Se había marchado y, como si hubiera sentido mi «¡Nooooo, no te vayas!!!!», volvía a entrar en el café unos minutos después tras darse una vuelta. Y esta vez se sentaba a dos metros de mí.

Si te has emocionado con la historia de amor, tranquilízate, solo buscaba un enchufe para su portátil y su móvil, con los que parecía estar nerviosa y ocupada a cuatro manos. Mal momento para el flirteo. Mal lugar (café donde se reúne mucha gente de negocios). Pero mi mente empezó a volar mientras buscaba en varias webs un lugar para mi próximo destino sin decidirme.

Ahí fue cuando, fantaseando con un acercamiento a la chica me imaginé haciéndole la siguiente pregunta:

 

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¿Y tú, si pudieras escoger un lugar en el mundo, a dónde irías?

 

¿Si pudieras escoger un lugar en Asia, a dónde irías?

¡¡¡¡Y al poco llegó la respuesta del universo!!! Algo me hizo dejar de mirar hacia la chica de mi izquierda para echar la vista al frente y fijarme en el anuncio de un autobús que pasaba por delante del ventanal en la avenida.

Move like never before: smooth, responsive, brilliant!.

La sincronicidad parecía traerme la respuesta en forma de eslogan, y no era la primera vez; antes de empezar el viaje ya lo hizo de esta manera en momentos clave.

Muévete como nunca: fluido, adaptable, ¡radiante!

¡Claro!!!!! De nuevo la vida, como hacen mis guías en sus mensajes, ponía el foco justo en el lado opuesto a donde yo estaba mirando, perdido entre tinieblas de confusión.

 

 

¿Dónde o cómo?

Otra vez, como suelo intepretar de los mensajes de mis guías espirituales (suikawari), no es tan importante el lugar al que vas, sino la actitud con la que vas, el ánimo; lo mismo que no importa tanto el qué sino el cómo lo haces.

Mientras tu caminar no sea el adecuado, poco importará que la tierra de las oportunidades esté llamándote con letreros luminosos.
No importa el país, la ciudad, el rincón, sino el movimiento y la forma de ese movimiento.

Si no estás donde mejor puedes desarrollar tu potencial, pero estás caminando con la actitud adecuada y la intención de progreso, la vida te sacará de donde estás o te susurrará una opción mejor. Pero, mientras tu caminar no sea el adecuado, poco importará que la tierra de las oportunidades esté llamándote con letreros luminosos. Irás allí, sí, al estrellato (el de estrellarse, no el que espera tu ego ingenuo).

 

Solo corrigiendo el paso sacarás provecho del lugar

De mantener la misma actitud negativa dará igual dónde estés, tu ánimo seguirá sombrío y atrayendo lo peor de allá a donde llegues.

A la pregunta de ¿a dónde?, llega la respuesta poniendo el acento en el cómo y no en el dónde. Así que antes de dar el siguiente paso, con prisas, apresurado, en modo huida porque no se me han dado las cosas del todo como esperaba, mejor tomarme un tiempo para cambiar la visión, y desde una nueva perspectiva dar el salto. Cambiar de zapatos antes de empezar a andar, o acabaré por odiar el camino siguiente, por muy bello que sea.

Aquí te dejo una captura de algo que me llegó de Alejandro Jodorowsky en Facebook, en el momento que te describo. Son infinitas las señales que afuera nos dicen cómo estamos por dentro todo el tiempo.

Como un espejo la vida interior se refleja en la exterior hasta que sanamos, hasta que nos hacemos conscientes y nos damos cuenta de ese «cómo» nos conducimos.

 

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Aquello que nos llama la atención, que nos mueve, resuena; es siempre una señal y espejo de cómo estamos por dentro.

 

Escápate y refréscate

A la pregunta de ¿a qué tipo de sitio?, llega la respuesta de «escápate y refréscate» (escape and refresh), pero no en el sentido de huida, sino en el de descanso necesario para la reconexión, para salir del bloqueo.

 

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Escápate y refréscate

 

Siento que es una señal porque coincide con el mensaje que me da una persona que conocí al comienzo de mi viaje en Nepal, y con la que me reencuentro mágicamente unos metros más allá de este café en Malasia.

Esa persona me da el mismo mensaje que el eslogan del menú, hablando de las posibilidades para continuar mi viaje. Y me aconseja ir a refrescarme y relajarme a un lugar de playa, de naturaleza. Algo que es justo lo que yo estaba sintiendo que necesitaba también.

 

Pero… ¿cómo estás caminando? Observa antes de dar otro paso

Hoy recuerdo el dato interesante de cuánta gente coja me he encontrado estos días en Kuala Lumpur. Mientras escribo esto retocando el borrador, vuelve a pasar otro cojo dos veces por delante de mí. ¿Es cachondeo????

¡Hasta a mi maleta se le rompió una ruedecilla en el último trayecto, y la llevé cojeando por toda la estación y por la calle!

 

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Hombre cojo en Kuala Lumpur, Malasia.

 

Personas que caminan con dificultades… espejos de mi momento

Al menos tres o cuatro me han llamado la atención estos días. Un hombre desfigurado y tullido en Bukit Bintang, pidiendo en la zona de bares, y la gente comiendo tan tranquila sin importarles la horrorosa visión que suponía.

Cojeando, como sin poder andar con fuerza y decisión, caminando con dificultad, lentitud.

Varias veces me he cruzado con un hombre sin brazos. Creo que no era el mismo, y que han sido varios. Hoy, tras escribir esto, con un jorobado encorbado que llevaba también una especie de mochila en la chepa (igual que yo, que voy con mi mochila a todos sitios para poder llevar el portátil y escribir en el blog, entre otras cosas!!!).

Todo esto parece indicarme cómo me he encontrado desde que estoy aquí, a nivel emocional. Sin brazos para poder abrazar, agarrar la vida que me viene grande estos días; cojeando, como sin poder andar con fuerza y decisión, caminando con dificultad, lentitud. Y sin gustarme mi propia cara, sombrío, sin brillo. ¡Un puñetero desastre!!! 🙂

¡¡¡Pero gracias a la vida por el espejo!!!

 

Biodescodificación

La biodescodificación es una herramienta muy interesante para observarnos en este sentido.

Y así es excatamente como me sentí en Kuala Lumpur. Desconfiado, cerrado, esperando que los demás se abrieran cuando yo no era capaz de hacerlo.
Si pensamos en los brazos, en ese hombre sin brazos, puede sugerirnos cosas como las siguientes:

Los brazos representan mi capacidad para acoger las nuevas experiencias de la vida. Los uso para tocar y apretar, para expresar mi creatividad, mi potencial de acción y mi amor. Puedo entrar en contacto con la gente, acercarme a ellos y acogerlos en mi universo.

Les enseño también que los quiero con alegría y armonía. A causa de ellos, paso a la acción, hago mi trabajo o cumplo con mis obligaciones. Mis brazos comunican y expresan pues mis actitudes y mis sentimientos interiores. Los brazos son muy cercanos al corazón y están vinculados a éstos. Así, la gente siente que el amor y la energía emanan de mi corazón cuando estoy abierto.

Cada mano encierra un centro de energía, situado en la palma, que representa uno de los 21 centros de energía menores (o chakras). Los dos centros de energía de las manos están directamente conectados con el corazón; Así que mis brazos permiten extender mi corazón e ir a llevar amor físicamente y energéticamente. En cambio, si cruzo los brazos instintivamente, me protejo o me cierro a ciertas emociones que no me convienen.

 

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Hombre sin brazos cargando mochila, Kuala Lumpur (Malasia). Cuando la vida pesa demasiado y esta misma nos habla través del espejo en cada esquina.

 

Y así es excatamente como me sentí en Kuala Lumpur. Desconfiado, cerrado, esperando que los demás se abrieran cuando yo no era capaz de hacerlo.

 

Se puede ser flexible y a la vez tener un plan

Al hacerme consciente de todo esto las cosas han empezado a cambiar radicalmente. Cambiar de actitud ha traído cambio de lugar y volver a correr a diario de nuevo, algo que realmente echaba de menos. Mi caminar empieza a volverse poco a poco más seguro, rápido…

La intención es la gasolina que mueve al coche.
Quise empezar el viaje sin reservar por adelantado, sin planificar. Porque veo que el no llevar agenda y viajar sobre la marcha aparentemente te da más libertad. Si te enamoras de un lugar, de sus personas, puedes quedarte el tiempo que quieras, no tienes obligaciones ni billete a ninguna parte.

Pero luego sucede que la intención es la gasolina que mueve al coche, y sin intención ninguna cosa maravillosa aparece muchas veces. Nada se mueve.

Eres libre pero estás parado o yendo sin dirección, como un velero que deja que el viento sople sus velas y lo lleve a donde quiera. No ejerces tu libre albedrío, la fuerza de tu determinación. Falta algo.

En este momento creo que la combinación perfecta es la de la intención y la planificación, unida a la flexibilidad para cambiar el plan sobre la marcha cuando suceda algo que merezca la pena replantear dicho plan.

En fin, todo esto es parte de lo que estoy aprendiendo, viendo en este viaje que le habla simbólicamente a mi alma en cada esquina.

 

*Imágenes por Emilio Ramón. © suikawari.com.

**Imagen mapa cedida por: ExplorerBob en Pixabay

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