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Mensaje de los Ángeles: Resistir, que no resistirse

 

No es lo que os pasa, no es la lluvia o el sol, es cómo reaccionáis, qué sacáis de todo esto. Se ha dicho infinidad de veces, pero es que ahí está el meollo de la vida. De todos colores se os darán, y con esos colores podréis pintar, empeñándoos en subrayar la noche, lo oscuro y el negro, hasta borrar las estrellas, o decidir pintar con toda la paleta un hermoso arcoiris.

 

Y cada vez que entráis, no solo en juzgar a vuestro prójimo, sino al mismo Padre Creador, os hacéis un poco más pequeños
Tras una semana de descanso, nuestros guías y maestros de luz + nos traen este mensaje canalizado ++ como de costumbre desde el Tarot de Marsella. Llevaba unos días con la frase que da título al mensaje y la carta de XI La Fuerza asociada en mente. Así que esta vez, como ya hice en otra ocasión, decidí pedir el mensaje continuando eso que ya se había esbozado.

En esta ocasión, como ya me ha sucedido en alguna otra, de pronto, hablando de Dios, el «nosotros» se torna en un «hijos míos», como si el Padre creador hablara en persona. A estas alturas he dejado de cuestionarme y transcribo tal cual viene. Pero, si somos parte de esa Fuente Divina y está en nosotros, significa que podemos escucharlo en primera persona cuando lo necesitemos.

Después hablaré de la carta del Tarot, vamos primero con el mensaje:

 

Mensaje de Suikawari: Resistir, que no resistirse

A pesar de las circunstancias que estáis viviendo a nivel global en todo el planeta hay un sentido profundo para todo lo que está sucediendo.

¿Es que acaso hay Dios?, se preguntan muchos, ¿Cómo Dios puede permitir que suframos lo que estamos padeciendo? ¿Qué Dios es ese?

 

El juicio

Y cada vez que entráis, no solo en juzgar a vuestro prójimo, sino al mismo Padre Creador, os hacéis un poco más pequeños, os disolvéis en esta maraña de inquietud que os pierde, que os enfada, os asquea.

Como el corazón que cada vez más lleno de capas y de dolor os pesa en el pecho hasta decir basta.
Y con cada nuevo gramo de esas emociones os vais clavando cual estacas en la tierra que os vio nacer. Pero no en el sentido de enraizaros, desde la aceptación plena de lo que sucede porque, aunque no lo veáis, todo sucede por algo y por un bien mayor.

No, no desde ese sentido. Os claváis en la tierra en el sentido de que vuestro pesar, que pesa como os dijimos en otra ocasión, os sepulta un poco más, os entierra. Y con ese enterrar dejáis bajo la faz de la tierra vuestras ilusiones, vuestros sueños, todo el amor que disteis y que recibisteis lo convertís en una especie de tuétano, de noche de insomnio perpetua y que se transforma en piedra, solidificándose, endureciéndose. Como el corazón que cada vez más lleno de capas y de dolor os pesa en el pecho hasta decir basta.

 

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La no aceptación o resistencia

Esa desazón que sentís al resistiros ante lo que os sucede os puede, os empequeñece, os insistimos. Pues la fuerza interior que desarrolláis en la aceptación y el amor a Dios, se transforma en resistencia y kilos que os hunden un poco más en el fango de vuestras vidas mal entendidas.

Pasear vuestra mirada por toda esa tablilla, jugando como niños a mezclar la vida, y a ver qué pasa.
Ese fango que podéis ver como niños y niñas cual oportunidad para saltar en él y descubrir un nuevo juego con la lluvia inesperada. O ese fango que podéis sentir y vislumbrar como un monstruo hecho arenas movedizas que os traga con la peor de las maldiciones y con la peor de las intenciones.

No es lo que os pasa, no es la lluvia o el sol, es cómo reaccionáis, qué sacáis de todo esto. Se ha dicho infinidad de veces, pero es que ahí está el meollo de la vida. De todos colores se os darán, y con esos colores podréis pintar, empeñándoos en subrayar la noche, lo oscuro y el negro, hasta borrar las estrellas, o decidir pintar con toda la paleta un hermoso arcoiris.

También en otro mensaje os hablamos, utilizando la metáfora del arte y la pintura. Pues eso, la paleta es vuestra, la paleta está completa. Pero de vosotros y vosotras depende poner vuestros ojos en el negro, y el gris, o pasear vuestra mirada por toda esa tablilla, jugando como niños a mezclar la vida, y a ver qué pasa.

 

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Dejar de resistirse es abrir la puerta a la magia

Porque, observad a los niños, tan puros de corazón. Si les dais algo que no les apetece comer, que no saben cómo tragar. Tal vez lloren un rato, pero esa rabia, y esa resistencia ante lo que entienden que no pueden cambiar, que no está en sus manos, se transforma rápidamente en una nueva oportunidad de juego, de crear magia a cada paso.

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I El Mago. Tarot de Marsella Jodorowsky-Camoin.

Si les dais una varita en lugar de una piruleta, la chuparán imaginando que sabe dulce, hasta convertirse en magos y traer esa soñada piruleta a sus vidas.

Mientrastanto, mientras llega el dulce, harán de la amarga jugarreta un nuevo juego excitante.

Qué alegría y qué creatividad emana del no resistirse a lo que no podemos cambiar, de ese decirse: «Ah sí? Me das limones? Pues, gracias, hagamos limonada!».

¿Y si no hay cuchillo para cortar el limón? Pues a bocados.

¿Y si nos salpica el jugo ácido en los ojos? Pues nos reímos y te salpico a ti ahora.

¿Y si nos manchamos la ropa con el limón? ¿Pues qué divertido, ya no es blanca, ahora tiene otro color… Y así hasta el infinito.

 

Resistir

Resistir, aguantar, mientras no comprendemos, porque sabemos que todo es por algo y nada sobra. Resisitir, aguantar, permanecer, y en ese no resistirse y rendirse a la vida, encontrar el gran premio en esta carrera.

El gran amor reside en cada una de las situaciones de la vida, escondido a veces, porque de esa prueba más dura, más jugo se podrá extraer a la experiencia. Y más el alma sacará de este viaje.

Salpicaos la pereza, hijos míos, salpicaos el no querer levantaros un día más pues vosotros lo pedisteis. Si estáis aquí es porque sois dignos, es porque os toca, porque es vuestro turno, porque todo se va dando según merecéis y deseáis internamente.

 

Trabajar la paciencia

Dejad que la mente, que todo lo quiere comprender y agarrar de inmediato, aprenda esa paciencia, que es precisamente lo que más le cuesta a vuestro niño, a vuestra niña desarrollar. Pero desde ella, lograréis el más alto presente: el aprender a degustar la vida.

Nuevas capacidades emergen de la adversidad.
¿Es que acaso os gustaría comer arroz con leche todos los días, o un dulce de leche, por mucho que os guste? ¿No creeís que os acabaría empalagando al final?

¿No sabe de nuevo mejor el dulce de ese pastel después de un poco de amargo? Contrastes, aprendéis por contrastes, y en ese dulce-amargo-dulce, en esa noche-amanecer-noche, os vais perfeccionando, os vais conociendo, midiendo vuestras fuerzas.

 

La adversidad necesaria

Nuevas capacidades emergen de la adversidad. ¿Cómo un cachorrillo de león sobreviviría en la selva si no se le pusieran pruebas en sus primeros meses, si no tuviera que probar su fuerza, su resistencia? ¿O creéis que al león se le regala esa fuerza?

Y eso incluye cada recodo del camino, hasta el más oscuro.
Cada león, cada leona, lo es no por sus genes, no lo es por la gracia de Dios, sino por su determinación, por el impulso y las ganas de vivir, por el instinto de ir hacia adelante con la vida, de no soltarla y de morderla hasta hacerla suya.

El león, la leona, queridos míos, no recibe la vida, se la gana. Pues eso, que la vida que se os dio, que tanto pedisteis aun sabiendo que en ella encontraríais de todo en esta viña del Señor, se os regala, se os presta pues es caduca, pero a la vez os la ganáis día a día, apreciándola, queriéndola.

Y eso incluye cada recodo del camino, hasta el más oscuro. Pues de esa tiniebla vuestros ojos salen más preparados para ver la luz del sol sin quemarse, salen más agradecidos, más amorosos ante una nueva oportunidad de seguir adelante.

Resistir, que no resistirse. Resistir como esos leones que se ganan su estrella de sheriff en la selva de la vida, que no resistirse, pues de nuevo os digo, que en ese resistirse no encontraréis más que desamparo, y desde ahí carencia, y un echar para atrás toda semilla que hayáis plantado y que ya no veréis crecer.

Para cada semilla, un gramo de paciencia. Esa es la ciencia, queridos míos, queridas mías. Os amo.

Suikawari

 

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XI La Fuerza

Este arcano mayor puede hablarnos de muchas cosas, como todas las cartas del Tarot, y en especial los arcanos mayores, cuya capacidad simbólica es inacabable.

Ya no estamos en el 1, ahora estamos en un nivel superior, el 11.
Pero en este caso nuestros guías la utilizan desde ese simbolismo de la lucha y la resistencia ante lo que sucede afuera, y reflejo de resistencias y luchas internas. Con nuestros propios instintos, simbolizados por ese león fiero al que dominamos desde la mano izquierda de nuestra inteligencia superior (sugerida en ese sombrero con forma de 8, de lemniscata e infinito, que desde nuestro octavo chakra nos conecta con lo divino), desde esa fuerza y fortaleza interior que desarrollamos y hacemos crecer ante la adversidad, como también nos mencionan.

La Fuerza es un 11, un portal hacia lo que queremos manifestar, hacia eso que creyendo lo creamos, y un 11 que es reinicio. Reiniciarnos una vez más desde esa comprensión de que todo está sucediendo por algo, aunque no seamos capaces de verlo.

Ya no estamos en el 1, ahora estamos en un nivel superior, el 11, desde el que traemos un camino y las herramientas del 1 del Mago ya bastante trabajadas, como para poder afrontar la vida desde una comprensión más profunda.

Esta carta simboliza también la capacidad de resistencia ante los embates de la vida. Resistencias, pero también la capacidad de aguante y resistencia física y moral ante los golpes que se acabarán revelando como bendiciones en el tiempo justo.

 

Notas

*Foto destacada y del artículo: arcano mayor XI La Fuerza, del Tarot de Marsella, Baraja Lemat (Rodés-Sánchez), por Emilio Ramón. © suikawari.com.

**Foto de estaca, Imagen de Karsten Paulick en Pixabay

***Foto de niño saltando charco, Imagen de Cornell Frühauf en Pixabay

+Puesto que no me dan nunca nombres, identifico cariñosamente a nuestros Ángeles y guías con el nombre de Suikawari.

++El mensaje que me llega de un tirón, lo parto y estructuro con títulos para que sea más legible en el blog.

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