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Ver el mundo sin luz, oscuro, es ver el mundo del revés. Es verlo desde nuestra sombra. Darle la vuelta a esa distorsión es volver a acercar el candil al lugar adecuado.

 

Toda aquella alma que sale del teatro, deja de percibir esa separación.
El mensaje ++ de nuestros Ángeles + o guías me viene esta semana desde la baraja de arcanos mayores y con XXI El Mundo invertida y VIIII El Ermitaño.

Dejamos atrás las tres semanas seguidas de bastos para volver a los arcanos mayores y ver un poco más allá. Uso una baraja u otra según siento en cada ocasión. Hoy ha salido así y más abajo te comento las cartas. Vemos primero el mensaje.

 

Mensaje de Suikawari: Claroscuro

Luz, ¿Pero dónde? ¿Dónde hay que encender la luz? ¿Y quién la apagó? Os preguntáis a menudo.

Estoy en luz, estoy en sombra, os decís. Esta persona tiene mucha luz, ella es pura luz. Esa otra persona es tóxica, es oscura. Hay entidades oscuras que nos acechan. ¿Seguro?

 

El teatro de la vida

Ya sabéis, queridos, que desde uno de los lados del escenario, la frase que se oye o la réplica que se da más fuerte depende de eso mismo, de la distancia que haya desde quien la pronuncia a quien la recibe, y a su vez del director de la obra, del texto original, del resto de actores.

Sabéis que no se oirá igual en primera fila que desde la última, principalmente porque en este teatro dual ha de ser así para que podáis vivir cada uno vuestra versión e interpretación de la función y así aprender de ello.

 

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No hay nada absoluto y todo es relativo en cuanto, cual Michael Jackson, tomas el helicóptero después del espectáculo y retornas a tu castillo en las nubes.

No hay nada absoluto desde las alturas.
En ese momento en el que vuelves a separarte de la ilusión en la que también has de participar de lleno para que así le aproveche a tu alma comprendes, ves, percibes distinto. El mundo que veías distorsionado se ve claro desde los ojos del águila que surca los cielos. La mirada del ratón miope y sus lentes cambian por las gafas de lejos.

¿Dónde hay que encender la luz?, ¿quién tiene más o menos luz?, ¿de qué oscuridad hay que defenderse?, ¿a qué luz arrimarse?. Pues la respuesta es simple: de la propia y a la propia, siempre. Desde ese helicóptero se ve muy claro.

Toda aquella alma que sale del teatro, deja de percibir esa separación. Se acabó. No hay nada absoluto desde las alturas, nada que no tenga solución, nada que no se pueda hacer ahora diferente.

 

Una película de zombis no es el cine

Todo queda y todo pasa al mismo tiempo.

No hay oscuridad sino falta de luz.
Estáis en el tiempo de las tinieblas, en medio de la película de zombis que están echando esta semana en vuestro cine particular. Pero es solo una película, no es el cine. Lo que es el cine es algo mucho más amplio.

Cuántas películas se han hecho y se harán, cuántos personajes se vivirán e interpretarán. Cuántos actores y actrices cambiarán de vestuario y de papel. Ver el mundo sin luz, oscuro, es ver el mundo del revés. Es verlo desde nuestra sombra. Darle la vuelta a esa distorsión es volver a acercar el candil al lugar adecuado. Queridos, queridas.

No hay oscuridad sino falta de luz. La luz existe y existirá siempre porque nunca faltó. La luz muta en claroscuros, dependiendo de cómo o cuán conscientes están los actores, las actrices de esta obra, de esta película. Pero la luz está siempre ahí para todos.

 

Los ojos tapados

Algunos cierran los ojos, nada más, es solo eso.

 

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Cierran los ojos, se ponen una venda, alguien se los tapa para que aprendan a oler, a usar el tacto, pero la luz sigue estando ahí.

No se apaga, solamente hay algunos que la olvidan, y en ese olvidar, en ese taparse los ojos o dejárselos tapar van aprendiendo lo que es sentir la luz más o menos cerca, más o menos dentro, como parte de ellos o como algo separado.

La luz está en todo, en todos vosotros.

Sí, hasta en las mal llamadas personas «tóxicas». No existe tal cosa. Existen procesos, caminos, tiempos, de claridad, de ceguera, según se necesite para el propio aprendizaje, según se olvide más tiempo de la cuenta.

Pero la luz sigue y seguirá estando ahí para todo aquel que un buen día decida encenderla dentro sí mismo, o para aquellos a los que les haya llegado la hora de reencontrarse con ella. La luz es infinita e infinitos sus caminos, sus matices.

 

Amar el claroscuro

Amad todo ese claroscuro como a vosotros mismos, que en ese amarlo todo crece vuestro amor y vuestra luz en vosotros, y os convertís en interruptor para otros.

Reconectad con vuestro corazón, allí nunca nada está mal.
Qué maravilla cada vez que alguien se acerca a vosotros y percibe que vuelve a tierra gracias a vuestro faro. Qué delicia cada vez que los envueltos en tinieblas se topan con vosotros y tropiezan «casualmente» hasta dar un cabezazo a vuestro corazón. Qué luz tan preciosa se enciende de repente.

Y sois maestros, sois guías en ese momento como, cuando estuvisteis al otro lado, otros lo fueron para vosotros. El mundo, queridos, el mundo no está mal, solo está del revés cuando lo veis desde los ojos y la vista mal graduada, desde las gafas equivocadas. Reconectad con vuestro corazón, allí nunca nada está mal. Allí todo es luz. Sí, así es. Os amamos, cuidaos mucho, hermanos y hermanas.

Suikawari

 

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El Mundo invertida y El Ermitaño

La relación entre el mensaje y las cartas que lo han inspirado es clarísima en esta ocasión a la que observamos mínimamente.

Esa luz del Ermitaño está siempre ahí, para quien quiera encederla dentro de sí mismo.
La carta del Mundo, está del revés, como nos hablan, por verla desde las sombras, y ese Ermitaño con su luz de la sabiduría y ese candil apunta adentro, a descubrir qué hay en nosotros que nos hace ver esa distorsión. Qué hay que nos apagó la luz, o a qué dejamos que nos la apagara.

El Mundo es el final del viaje del alma, la purificación, la perfección con el Todo, a la que se llega cuando se trasciende la dualidad, se abandona el juicio, se enfrenta y purifica toda sombra.

Esa luz del Ermitaño está siempre ahí, para quien quiera encederla dentro de sí mismo, y con ella alumbrar al mundo después.

 

Notas

*Foto destacada y del artículo: arcanos mayores XXI El Mundo invertida y VIIII El Ermitaño, del Tarot de Marsella, Baraja Lemat (Daniel Rodés-Encarna Sánchez), por Emilio Ramón. © suikawari.com.

**Foto de teatro romano en Borsra, Siria, Imagen de Cari R. en Pixabay

***Foto de la justicia ciega, Imagen de S. Hermann & F. Richter en Pixabay

+Puesto que no me dan nunca nombres, identifico cariñosamente a nuestros Ángeles y guías con el nombre de Suikawari.

++El mensaje que me llega de un tirón, lo parto y estructuro con títulos para que sea más legible en el blog.

 

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