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La mente ya no será más el timón. Dejará, ha de dejar paso al corazón, a ese santo cáliz que os conecta con vuestra divinidad, o nada realmente habrá logrado esta humanidad que por tantos siglos lleva dormida. La nueva humanidad será de corazón o no será más.

 

Ya no es tiempo de luchar con la espada sino con la copa.
  El As de Espadas y el As de Copas rompen con la tradición de los anteriores mensajes, y de dejar a nuestros guías que escojan cartas y tema.

A partir de esta primera frase, que me llegó previamente, sentí que esas cartas ilustraban perfectamente la idea subyacente y les pedí si podíamos hacerlo esta vez así: continuar el mensaje que parecía estar flotando en el viento con las cartas escogidas por mí.

Como casi siempre, me dijeron que como yo lo sientiera, y así lo hicimos finalmente.  Te dejo con el mensaje ++ de Suikawari +. Más abajo comentaré las cartas, veamos primero el contenido de la canalización, que versa sobre el tema de la mente versus el corazón.

 

Mensaje de Suikawari: A Copa y Espada

—Todo está bien, todo está en paz. Cuando quieras, puedes empezar—, me llega al pedir el mensaje mientras escucho música de meditación y me voy conectando.

Ya no es tiempo de luchar con la espada sino con la copa. Ahora corren y soplan vientos nuevos, cariño.

Sonríe, ahí conectas con tu ser, con tu niño, con estas palabras de amor que nos llevan al fondo de la cuestión y al amor del que las cartas que hoy tú has elegido nos hablan. Del amor que verdaderamente nos interesa.

Un amor que no está en la mente, que ya no se fabrica, no se cuece desde ahí, sino desde el corazón.

 

El Santo Grial y la última cena

Pero… el corazón son las emociones… te preguntarás, o se preguntará más de uno, más de una. Sí, y no.

Con esa copa brindarían por lo que de nuevo iba a acontecer.
El alma, conectada con vuestro ser profundo, con vuestro espíritu, reside, habita en el corazón que simboliza esa copa, ese santo grial, ese cáliz en el que bebemos la sangre de Jesús, su sagrado Corazón.

 

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«La última cena». Leonardo Da Vinci. 1498.

 

De nuevo un símil, en este caso más asociado al cristianismo, para ilustrar que esa copa, es la copa en la que en aquella última cena Jesús se despidió de sus discípulos, anunciándoles el fin de una era y el comienzo de otra.

Con esa copa brindarían por lo que de nuevo iba a acontecer. Pero eso nuevo, que muchos podrían pensar que fue la catástrofe, no fue sino un amanecer del corazón en muchos espíritus que hasta el momento habían sido desde sus egos, desde sus mentes y no desde su ser profundo, desde ese cáliz que simbolizaba la sangre que se mueve desde y hacia sus corazones.

 

La espada y la mente

La espada con la que el ser humano se movió a través de los siglos, milenios, esa espada que nos lleva a la metáfora de la mente, también fue una herramienta de división a lo largo de los tiempos, un arma de destrucción, de matar hermanos. Sí, hermanos, y así lo decimos para que os duela, para que suene más duro.

 

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Cartel del videojuego «Of kings and men». Darren Tan.

 

Desde la mente que separa y sesga vuestras espadas se clavaron en el prójimo una y otra vez, a través del juicio, del creeros por encima del otro, diferentes, que no únicos en vuestra unicidad e individualidad, sino diferentes desde vuestros egos, desde vuestras espadas siempre en alto, preparadas para luchar, para enfrentar todo aquello que no reforzara esa identidad que os habíais creado desde niños en cada encarnación.

Como tras la última cena, en este tiempo en el que las espadas caen poco a poco para que un sentimiento de amor inunde y embargue los balcones, en este tiempo es momento de alzar las manos y los brazos no más con la espada sino con la copa.

 

Hora de cambiar espada por copa

Es hora de dirigiros y conduciros por la vida desde vuestros corazones, desde donde lo más sagrado y el potencial infinito que sois se activa.

La mente, la espada, seguirá estando para cortar con lo que ya no toque, para pensar, analizar, para muchas funciones necesarias en vuestro periplo terrenal, pero no dominará más, no conducirá más la nave.

La mente ya no será más el timón.

Dejará, ha de dejar paso al corazón, a ese santo cáliz que os conecta con vuestra divinidad, o nada realmente habrá logrado esta humanidad que por tantos siglos lleva dormida. La nueva humanidad será de corazón o no será más.

 

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Un gran reto: acercarse al prójimo

Imaginaos si estáis ante un reto importante, ante un tiempo que debéis aprovechar para que de verdad refleje esa nueva actitud en vosotros.

Y ese prójimo, no olvidéis que ha de ser eso, próximo. Olvidad distancias de seguridad basadas en el miedo. Nada os matará más que la falta de amor, queridos. Nada más.
Imaginaos… Es grande este tiempo, queridos, queridas almas preciosas. Es grande, y a la vez difícil y convulso.

Y desde aquí, desde donde os observamos con tanto cariño y amor aquellos que os acompañamos desde la cercanía de la distancia, pues desde esa conexión del corazón ya no hay kilómetros, desde aquí sabemos por lo que estáis pasando. Y desde el personaje con el que atravesáis este desierto, que es esta sociedad enferma que la Tierra no soporta más, desde aquí os animamos con toda nuestra luz a persistir, a permanecer unidos.

Y esa unidad no llegará más que engarzando, dando la mano al corazón del vecino, del prójimo. Y ese prójimo, no olvidéis que ha de ser eso, próximo. Olvidad distancias de seguridad basadas en el miedo. Nada os matará más que la falta de amor, queridos. Nada más.

Sed buenos, los mejores que seáis capaces de ser con todos aquellos con los que os crucéis. Y no temáis el contacto, que quienes se arrogaron el control de vuestro mundo en un tremendo acto de soberbia, pretenden enfriar a toda costa.

 

Las máscaras empezarán a caer…

Sed próximos, cercanos, amorosos, amaos por encima de todo, y descuidad, soltad las mascarillas, que las máscaras empezarán a caer antes de lo que esperáis. Mucho antes.

Os amamos, y desde esa gran copa que contiene el vino que embriaga de amor, la sangre del corazón, brindamos con vosotros por este nuevo mundo que ya no necesita espadas, no más. La mente, al servicio del corazón, jamás arma de enfrentamiento, jamás.

 

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¡Arriba el telón!

Usad la espada para cortar la cinta invisible que os mantiene atados, amordazados a lo que no sois, para rasgar el velo de la matriz ilusoria que os sirvió para progresar en vuestro camino.

A la humanidad no le sobran más que aquellos que se erigen en reyes sin haber sido nombrados.
Usad la espada para rasgar el telón de este teatro que se empeñan en que se alargue y se alargue, y sed vosotros desde vuestros corazones y copas quienes decretéis con un: ¡Arriba el telón! ¡Ya va durando demasiado este teatro, arriba el telón! ¡Brindemos por lo que ha de venir, brindemos!

Sellad con vuestros abrazos esa tierra y ese beso cósmico que llueve sobre vosotros y disfrutad de lo que os habéis ganado, hermanos del alma.

Disfrutad del paraíso. Pero, antes, no olvidéis construirlo y reforzarlo desde esa copa que reside en vuestros corazones.

No le neguéis el vino, la sangre de vuestras venas a ningún hermano por mirarlo desde las gafas equivocadas. No lo hagáis. Abrid esos corazones, pues en esa sagrada copa que os conecta con vuestra esencia todo y todos caben, nadie sobra.

Que nadie os diga que otro está de más, no le dejéis, por Dios, no le dejéis. Si al océano no le sobra jamás ninguna gota y es grande a través de todas las que lo conforman, a la humanidad no le sobran más que aquellos que se erigen en reyes sin haber sido nombrados, aquellos que se arrogan una autoridad que ya no tienen.

Aquellos a quienes debéis agradecer los servicios prestados, pero despedir amablemente con un: «Gracias por todo, están ustedes despedidos, ya nos bastamos nosotros mismos».

 

Despedida

Queridos, queridas, os amamos, y es por esto que os animaremos una y las veces que hagan falta a que quitéis las capas y capas pendientes como costras en vuestros corazones lo antes posible.

Revisad a quien no amáis todavía, si aún sentís esa separación con alguien, con muchas personas, y brindad desde el perdón por una nueva perspectiva, por un nuevo día lleno de abrazos.

No dejéis que ningún perdón pendiente os consuma. No dejéis que quede nada ni nadie a vuestro alrededor sin amar. Nada. Ningún niño sin juguete. Amaos, amaos, amaos. Hasta siempre.

Suikawari

 

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El As de Espadas y el As de Copas

Los ases son números 1, comienzos de cada palo. Inicios de un ciclo nuevo, en este caso en el plano mental con las espadas y en el plano emocional con las copas.

Porque, como dicen los guías en este mensaje, sí, el corazón mueve las emociones, que desde el ego y el enredo en la mente pueden llevar a confusión, pero también el ser habita en esa gran copa en forma de Templo.

El As de Espadas, además clava su espada en una corona, que simboliza muy bien el tiempo de confinamiento en el que este mensaje llega. La corona, hay que ponérsela, sentirla, y no dejar que nos la quiten quienes ya no deben ser más amos de nada ni de nadie.

 

Notas

*Foto destacada y del artículo: arcanos menores del Tarot de Marsella, Baraja Lemat (Rodés-Sánchez) por Emilio Ramón. © suikawari.com.

**Imagen de «La última cena». Leonardo Da Vinci. 1498, tomada de 101viajes.com.

***Cartel del videojuego «Of kings and men». Darren Tan.

****Imagen de timón de barco, por 272447 en Pixabay

*****Imagen de niños y abrazo Bessi en Pixabay

+Puesto que no me dan nunca nombres, identifico cariñosamente a nuestros Ángeles y guías con el nombre de Suikawari.

++De nuevo, el mensaje que me llega de un tirón, lo parto y estructuro con títulos para que sea más legible en el blog.

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