La Alhambra de día
Somos de piedra,
somos de cristal,
somos almas en pena…

Y un día desde el Sacromonte me puse a hablarle a la Alhambra, y ella me contestó… Observando la maravilla iluminada volvieron a mí aquellas palabras.

 

He sido uno de los fijos de esta tetería de Granada en los últimos tiempos desde que descubrí que allí me resultaba fácil escribir, o incluso leerme el Tarot en ocasiones para practicar y estudiarlo. Hasta he hecho unas cuantas lecturas a varias personas allí en alguno de sus rincones. Y más de una vez con la Alhambra como testigo de todo lo que se dejaba la persona en el espejo de mi Tarot de Marsella.

 

Terraza del Bañuelo.

Terraza de la tetería El Bañuelo. Granada.

 

Citas y azucarillos

El auténtico líder no tiene que liderar, simplemente está satisfecho con señalar el camino.
Henry Miller.

Bueno, la verdad es que no solo las vistas memorables y la tranquilidad de muchas épocas me llevan a este lugar. Tienen unas tartas impresionantes. Y por tener categoría de habitual, me he llevado un dulce árabe de regalo algunas veces, como en esta ocasión.

No suelo ponerle azúcar al té. Me gusta el contraste entre el dulce y el amargo de un té verde tal cual. Pero me encanta que me la traigan igualmente para sorprenderme con alguna cita inspiradora. Como esta que el bueno de Henry Miller me regaló la tarde de la instantánea hablándome del liderazgo.

Miller fue compañero de muchas largas noches cuando, para pagarme los estudios de cine, trabajaba de guarda de seguridad haciendo guardias inacabables. El té y la tarta de chocolate nos volvían a reunir después de mucho tiempo. Parecía que el viejo Henry tenía algo que decirme esa tarde.

 

Henry Miller azucarillo

Henry Miller en el Bañuelo.

 

Se me había hecho de noche en la terraza del Bañuelo, y no era la primera vez…

 

La Alhambra iluminada desde el Bañuelo.

Y se me hizo de noche en el Bañuelo…

 

La última pareja que quedaba en la terraza de la tetería aparte de mí hablaba de inmortalizar con una foto aquel bello anochecer frente al monumento nazarí. Yo me decidí a imitarlos. Saqué mi cámara y, aunque la foto no es buena, creo que vale la pena el momento. Se podría decir que a la Alhambra es imposible sacarla fea ni queriendo, ni con la peor cámara del mundo.

De pronto recordé lo que un día me contó de mañana esa Alhambra, que ahora se mostraba aún más bonita iluminada en la oscuridad de la noche.

 

Canalizando a la Alhambra

 

Aquí transcribo completo lo que aquel día, yendo en compañía de una buena amiga que anda también con la antena fina recibiendo mensajes de aquí y de allá, me llegó a modo de juego.

—Vamos a ver si la Alhambra me cuenta algo —dije yo—. Y acto seguido esto es lo que a través de su visión desde lo alto del Sacromonte recibí.

Digo que es una canalización porque abrí el canal, dejando mente a un lado, para recibir lo que me llegara, sin juzgarlo, sin colorearlo, sin pretender ser poeta en absoluto. De hecho me abrí sin tener ni idea de lo que podía llegar. No sabía si recibiría algo, si algún alma perdida de esas que aún quedan por los rincones de la vieja Granada me susurraría para que la ayudáramos a seguir su camino… Pero esto es lo que me vino.

No pretendo pues que se valore a nivel poético la calidad de los versos pues estoy seguro de no haberlos escrito yo. Únicamente me abrí y dejé que me hablara quien tuviera algo que decir en ese instante mágico. De dónde provenía y si estas palabras tienen autoría, eso ya no lo sé. Me limité a ser testigo en aquella soleada mañana.

 

¿Qué me tienes que decir? —le susurré a la Alhambra.

 

La Alhambra de día

La Alhambra.

 

Somos (La Alhambra me cuenta…)

Somos de piedra,
somos de cristal,
somos almas en pena,
somos nubes sobre muros de piedra,
sobre pinos rebeldes,
sobre corazas que resisten al tiempo.
Somos lo que tú quieres que seamos.

 

Poema canalizado desde las vistas a la Alhambra del Sacromonte un 31-5-18. Emilio Ramón.

 

Foto destacada de la Alhambra por:
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