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Hoy me he reconciliado con una rosa.

Tanto tiempo sin hablarnos porque un día me clavé una de sus espinas.

Porque me la clavé yo y no fue la rosa, y ahora lo veo, ahora comprendo.

Al acercarme ayer, la herida que tenía que despertarme se abrió.

Ella solo fue cómplice de mi alma, compañera de fatigas, no enemiga.

Hoy me he reconciliado con la rosa, me he reconciliado conmigo.

Porque la quería perfecta y ya no lo necesito, porque ¿soy perfecto acaso yo mismo?

Hoy puedo maravillarme con su olor y con sus formas, y también agradecer sus espinas.

«No le toques ya más, que así es la rosa», decía Juan Ramón * sobre el afán de perfección.

Él ya sabía.

Emilio Ramón

 

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«El poema». Juan Ramón Jiménez. De «Piedra y cielo». 1968.

 

Salir del fango de la dualidad

En este caso hago un guiño al poeta mientras arrimo el ascua a mi sardina. No creo que mi poema necesite explicación, pero aprovecho en estos comentarios para dejar una puerta abierta por la que ir un poco más allá.

Aceptar al otro, en el que nos vemos reflejados en el espejo, es esencial; una vez terminada la etapa en nuestra vida dedicada al aprendizaje. Solo aceptándolo nos acabamos aceptando a nosotros también y dando un paso adelante.

Sin esa toma de consciencia seguiremos irremediablemente en el fango de la dualidad que nos impide elevarnos más allá de la experiencia humana.

Esa experiencia que ha de servir para aprender, progresar; pero en la que no podemos quedarnos atrapados por no haber hecho los deberes que nuestra alma nos encargó. «No me traiciones», parece decirnos a gritos el alma con algunas experiencias de la vida.

 

 

*Se refiere a la época en la que el poeta Juan Ramón Jiménez escribía desde lo que él llamaba como «poesía pura» o «poesía desnuda».
En su poema más breve parecía querer huir de lo retórico, de lo accesorio, de esos ambages y pompa de los que hacía gala el modernismo, en pos de una poesía más esencial. De ese no acabar nunca de adornar el poema y esa rosa protagonista de tantos versos almibarados.

 

**Imagen destacada de rosa: Imagen de Joggie en Pixabay

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