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Este foto-tanka es la continuación o segunda parte del número 1 que publiqué en la entrada anterior: «Foto-tanka 1. Me di con la Luna».

Y a la noche no se la debe huir, porque en ella vemos más clara nuestra sombra.
Ambos intentan ilustrar un momento de noche oscura del alma, vivido en este viaje asiático que dura ya cinco meses, a través de Nepal, Malasia y Tailandia.

 

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«Noche oscura del alma». Foto-tanka 2. Templo Wat Pa Pao, Chiang Mai. Por Emilio Ramón.

 

La noche oscura del alma

En un momento de grandes cambios. De iniciar un viaje tras dejarlo todo en busca de mi sol y de empezar a brillar de nuevo, me encontré de cara con la noche. Y a la noche no se la debe huir, porque en ella vemos más clara nuestra sombra.

Nadie amanece en un nuevo día sin haber estado dormido, ni tampoco sin haber sido consciente de lo que es la noche.
Jamás lograremos brilllar en toda la dimensión de nuestro ser hasta que enfrentemos nuestra oscuridad, la aceptemos y sanemos. Y para hacerlo, debemos adentrarnos en esa noche oscura. Abrazarla y estar atentos a todo lo que se mueve en ella, como si fuéramos gatos.

De ese aprendizaje y reconocimiento de toda nuestra dimensión espiritual, saldrá una persona totalmente renovada y transformada. Pero sin ese paso, seguiremos atrapados en las garras del ego. Espiritual, pero ego al fin y al cabo.

Cuando iniciamos un camino de crecimiento espiritual, creemos, aún presas de ese ego que se convierte en «ego espiritual», como lo llamara Eckhart Tolle, que con vestirnos de blanco y recitar mantras, con «alejarnos de las personas tóxicas», estamos ya en el camino de la purificación e iluminación.

Y no es así. Todo lo tóxico que nos remueve desde afuera llama a la puerta de adentro con un efecto espejo muy claro para el alma y el inconsciente, aunque a la mente consciente le cueste mucho ver de qué va el juego y comprender esa ley universal.

Llegará un momento en el que eso que San Juan de la Cruz llamara «noche oscura del alma» va a llegar. Nadie amanece en un nuevo día sin haber estado dormido, ni tampoco sin haber sido consciente de lo que es la noche.

 

Sobre la fotografía

Las fotografías (la del poema y la de la imagen destacada) están tomadas en el Wat Pa Pao, el día 17 de septiembre de 2019. En la ciudad de Chiang Mai, Tailandia.

 

Sobre el poema

Tiene la misma estructura que la primera parte de la entrada anterior: un poema de cinco versos y 5-7-5-7-7 sílabas al estilo del tanka japonés.

Deja candiles…
No huyas a la noche.
Si sobreviene,
abre ojos y brazos;
¡sin ella no amanece!

 

*Si quieres ver-leer más foto-poemas puedes hacerlo aquí.

**Fotografía y tanka por Emilio Ramón. © suikawari.com

***Foto para el tanka y foto destacada, por Emilio Ramón. © suikawari.com

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