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El Sol y La Luna en el Tarot: la cara y la cruz de la misma moneda.

 

El otro siempre soy yo: o en un paso previo, o en el momento actual

La sombra y la luz, la madre y el padre, lo femenino y lo masculino, el inconsciente y el consciente, el negativo y el positivo…

La Luna y El Sol, el 18 y el 19 de los arcanos mayores del Tarot, son las dos caras de una misma moneda, sus dos polaridades. Y a la vez en cada una de ellas existe una posible polaridad positiva y otra negativa, una interpretación en luz o en sombra.

 

Aclaraciones previas sobre lo femenino y lo masculino

Antes que nada, y porque puede prestarse a confusión. Por favor, nadie empiece a pensar que desde el Tarot o desde mi visión todo lo relacionado con lo femenino son atributos negativos o que hacen de menos a la mujer, porque esto no va por ahí. Eso sería una interpretación totalmente simplista y superficial y un querer buscar lo que no hay.

Vamos a dejarlo en que »inconsciente» no significa en este caso  ignorante,  sino en otro plano conectado con la receptividad femenina. Un plano al que no podemos acceder desde el hemisferio izquierdo y la mente concreta, más masculina, sino desde el hemisferio derecho y la mente abstracta, femenina.

Que «sombra» es algo que no tiene por qué ser peyorativo sino lo que aún no se ha revelado, lo que está oculto todavía y no procesado por la mente consciente. Lo que nos hace de espejo para que veamos qué asignaturas aún no hemos aprobado en esta vida.

Y que «negativo» habla de uno de los polos, de la fotografía que se ha imprimido en el universo pero que aún no ha sido revelada para nuestros ojos.

 

Energía masculina y femenina

Y terminamos este apartado dejando claro que en cada uno de nosotros, como seres espirituales encarnados, existe una energía femenina y otra masculina, independientemente de si hemos nacido como hombres o mujeres, y que deben estar en equilibrio.

Si ya habíamos empezado con la escopeta cargada nada más comenzar a leer el primer párrafo hagámonoslo mirar, porque seguramente esas energías, la relación con nuestro padre o madre, están por sanar y equilibrar.

 

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XVIII La Luna. Tarot de Marsella Jodorowsky-Camoin.

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XVIIII El Sol. Tarot de Marsella Jodorowsky-Camoin.

 

Pretender estar alegres siempre no es sano

A menudo, cuando empezamos a ser conscientes de nuestro camino evolutivo, entramos en una especie de euforia. Creemos que debemos estar permanentemente, 24 horas al día con la sonrisa puesta, aunque se nos acabe de remover una herida sin terminar de cerrar o de morir un ser querido.

dibujo-casa-con-solNo podemos pretender, como hacemos a veces, borrar esa sombra, la tristeza, las emociones »negativas», con una gran sonrisa de oreja a oreja. Una de esas sonrisas que los niños le pintan al astro Rey de forma exagerada, y que en las redes sociales lucimos a punto de partirnos la mandíbula de tanto forzar.

También aclaro que una sonrisa es muy poderosa y, aún estando tristes, ponérnosla en la boca nos empuja hacia una vibración más alta. Pero una cosa es hacerlo cuando toca dejar de recrearse en la tristeza, y otra muy distinta usarla para tapar lo que no queremos ver.

La Luna es la cruz, el camino entre las sombras a través del cual entendemos algo esencial. Al conectarnos con nuestro inconsciente comprendemos que debemos sacrificar, antes o después, lo que éramos y que ya se nos quedó viejo, para renacer de nuevo en la luz un poco más sabios y experimentados.

Es la muerte necesaria del ego  para hacer caer todas sus máscaras y vivir de nuevo desde el lado luminoso con unas cuantas asignaturas aprobadas más. Por eso no es conveniente negar esa sombra, pues cumple su función en nuestra vida como todo lo que en ella está.

 

La Luna como espejo, el pensamiento positivo y las personas tóxicas

Cada vez que algo en los demás nos remueve, nos repele, es que ese algo aún no hemos comprendido que está en nosotros...

Hablamos de pensar en positivo, como algo en lo que debemos estar permanentemente, a modo de aspiración. Olvidando que a través de esa crucifixión que simboliza el enfrentar la sombra nos depuramos, progresamos, avanzamos. Nos acercamos a la Fuente Divina, a Dios o a como prefiera cada uno llamarlo. Al depurar las partes en sombra y hacer cada vez más consciente lo inconsciente nos acercamos un poco más a los planos de luz.

Hablamos de evitar a las «personas tóxicas». ¿Pero… cómo pretendemos huir de lo que es una parte de nosotros mismos? No hay que recrearse, y es a veces necesario saber poner límites. Si alguien nos está drenando y sentimos que ya no podemos ayudarlo porque no sabemos cómo, o porque no quiere dejarse ayudar, es mejor alejarse o separarse un poco.

 

El otro siempre soy yo: o en un paso previo, o en el momento actual

Pero hay una gran diferencia entre hacer eso desde la compasión y el amor incondicional que comprende el proceso del otro o hacerlo huyendo de alguien que nos remueve, que nos da asco, que nos repele.

Si sucede de la primera manera es señal de que lo que el otro tiene aún por aprender nosotros ya lo hemos pasado con nota. Al ser capaces de ponernos en su lugar respetamos su proceso, no lo juzgamos, y salimos de su lado en paz y deseándole esa paz y que encuentre el discernimiento que le haga salir del atolladero.

Pero si sucede de la segunda, entonces es que el otro nos está reflejando algo que nosotros tampoco hemos hecho consciente. Cada vez que algo en los demás nos remueve, nos repele, es que ese algo aún no hemos comprendido que está en nosotros y que todavía lo tenemos pendiente de sanar, de integrar.

 

La ley del espejo y el niño interior

moneda-dolarLa Luna simboliza, entre muchas cosas, la ley del espejo ilustrada en el apartado anterior. En esas aguas que simbolizan el plano emocional, nos miramos, buceamos en busca de respuestas, sanación.

Y el Sol, esa luz dorada que se condensa en el oro en el plano material, es la liberación de nuestro niño interior, su sanación. Ese niño que no puede vivir disociado de nosotros y que merece ser atendido.

Es la abundancia y, en positivo, el niño interior bien nutrido por la madre. En negativo, el niño triste que llora en un rincón de nuestra alma pidiendo atención.

El Sol se relaciona pues con la tierra y esos oros que son su luz condensada, y la Luna con las copas y el agua, que refleja, que mueve lo emotivo y receptivo, más presente en la energía femenina.

La Luna y El Sol nunca se pierden de vista, se complementan en una especie de danza sin fin.

 

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*Imágenes del Sol y la Luna del Tarot de Marsella restaurado Jodorowsky-Camoin.

**Dibujo de sol brillando sonriente cedida por Pixabay.com.

***Imagen de dólar antigua cedida por Pixabay.com.

 

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