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El estornudo de un estornino. Haikus de la ventana. Entrega 8

 

Y de la noche estrellada de la entrega anterior nos despertamos con el canto de un gallo insistente. Transcurre el día con el arrullo de la incesante chicharra. Las moscas campan a sus anchas. Hasta que un aguacero inesperado irrumpe al otro lado de la ventana…

 

Perfeccionista
gallo, te han oído.
Ya. Ya. No insistas.

Dicen que es ruido,
pero tan solo informa
esa cigarra.

Vueltas y vueltas…
Qué sentido tendrá,
mosca, tu vuelo.

Por la ventana
yo lo invito a salir,
al moscardón.

Son de verano
las moscas y el descanso;
ambos su esencia.

 

 

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En pleno agosto,
cual llanto de bebé,
un aguacero.

En desbandada
y sálvese quien pueda,
chuzos de punta.

Amplia sonrisa
dedicas a la lluvia
con tus cañadas.

 

CONTINUARÁ…

©Emilio Ramón Pérez López

 

Comentarios sobre la octava entrega

En este episodio de El estornudo de un estornino. Haikus de la ventana incluyo como en el anterior dos series que contrastan.

En este caso los haikus se unen en estas series para sugerir el paso del día y, dentro del mismo, mostrar cómo en pocas horas el tiempo puede sacarnos del calor insoportable para sumergirnos en una inesperada y maravillosa lluvia de agosto.

 

Todo tiene un sentido

Dicen que es ruido, pero tan solo informa esa cigarra.

Continúa la sensación repetida de ruido y agobio en lo que al observador le parece un verano sin fin. A pesar de la molestia, como en los versos anteriores, se va dando cuenta de que, aunque le guste más un momento que otro, todo parece tener un sentido en el conjunto de esa creación que se vislumbra desde el marco de la ventana.

No siempre acierta a encontrar ese sentido, pero afanosamente lo busca; se pregunta una y otra vez observando esa mosca. Y se rinde ante la evidencia: si están aquí tendrán su función, estarán por algo aunque yo no alcance a comprender esa danza extraña… Por primera vez en su vida resiste el impulso de aplastar a ese molesto moscardón zumbón y establece un diálogo y una negociación con él.

 

El movimiento en el haiku

Si el movimiento expresado en la primera serie era el mareante, repetitivo y monótono círculo del vuelo de la mosca y el moscardón, en la segunda ese movimiento se hace lineal y hacia adelante, a toda prisa a modo de huida.

Así los contrastes entre los poemas sugieren cambios de temperatura, paisaje y personajes que pasan del estatismo al movimiento, a toda prisa y a la carrera.

 

Cuando yo sonrío por dentro el mundo entero parece sonreír

Amplia sonrisa
dedicas a la lluvia
con tus cañadas.

En la entrega séptima ya hablaba de la personificación, que se repite en el último poema de este capítulo. Quizá esta sea de nuevo una licencia poética si hablamos del haiku estrictamente. Aquí el novel haijin se emociona de tal manera con esa lluvia veraniega que cree ver sonreír a las montañas. Lo que es adentro es afuera, y si yo decido cambiar mi semblante, de pronto todo parece diferente ante mí…

 

Si quieres leer las entregas anteriores del libro puedes hacerlo desde la etiqueta de El estornudo de un estornino.


El estornudo de un estornino. Haikus de la ventana. Entrega 8 –
(c) -Emilio Ramón Pérez López

 

Imagen de lluvia en la ventana cedida por pixabay.com.

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