cielo-estrellado

El estornudo de un estornino. Haikus de la ventana. Entrega 7

 

Y en ese darse cuenta, empieza a vislumbrar la luz al final del túnel…

 

Noche estival.
Sentado en la terraza
contando estrellas.

En esta ocasión os presento dos series unidas por la sensación temporal, de seis haikus en total. Cada jaiku, como todo el libro, se escribió independientemente en momentos distintos.

Juntos dan una impresión de lento transcurrir del tiempo, del paso de las horas a cámara lenta. La intención, más allá de cada jaiku por separado, es la de describir un atardecer que culmina en una noche estrellada.

Poco ortodoxos en su mayoría de nuevo, en ellos el observador continúa inquieto, desconectado. Pero, al menos, ha empezado a darse cuenta de su inquietud, y de que el mundo va a seguir girando, tanto si decide aceptar el momento presente como si no. Y en ese darse cuenta, empieza a vislumbrar la luz al final del túnel…

 

El sol se apaga…

paramotor-atardecer
 

¿No se te acaba,
paramotor dichoso,
la gasolina?

Can deslenguado,
hoy tienes miramientos…
¡procesionaria!*

Vive, mi cámara;
yo viviré después
mi sueño en lata.
 

 

No cesará,
a pesar de mi cara,
esta belleza.

El Sol se apaga,
la Luna y las farolas
lucen ansiosas.

Noche estival.
Sentado en la terraza
contando estrellas.

 

CONTINUARÁ…

©Emilio Ramón Pérez López

 

Comentarios sobre la séptima entrega

 

Haiku versus Senryu

El dulce aroma de un vasto mar de flores que alegra al sol.

Más que haikus, estos poemas podrían ser lo que los japoneses llaman senryu. Son poemas como este (en la cita derecha) a modo de muestra, donde el observador manifiesta sus emociones; usa el recurso de la personificación, por ejemplo. Aquí el sol se alegra como si tuviera la capacidad de hacerlo de una persona.

El Senryu por su lado, fue creado por Karay Senryu, quien nace en 1718 (también conocido como Hakiemon Masamichi). El Senryu se desliga de los otros poemas cortos japoneses en el sentido que no debe describir un momento presente de la naturaleza, puede ser mucho más abstracto y hablar de sentimientos y emociones con más libertad. En esencia se parece mucho a cualquier poema occidental lírico con métrica 5-7-5.

Alejandro Cárdenas (revista.poemame.com)

 

La personificación como licencia poética

El Sol se apaga,
la Luna y las farolas
lucen ansiosas.
El quinto haiku o senryu (al gusto del lector, pero más bien lo segundo) traspasa la ansiedad del observador a la Luna y a las pobres farolas. Y es que una farola es una farola al amanecer o al anochecer. Jamás podrá tener la capacidad de estar ansiosa, esa es una cualidad del que la mira.

Lo mismo sucede con la Luna, a la que los niños y los poetas le han pintado sonrisas desde el principio de los tiempos. Como poder, se puede, y queda precioso si se hace bien; pero no es haiku, si nos ponemos serios con el tema.

 

El jaiku aparece cuando nos sentimos unidos a todo cuanto puebla el universo.
Como comenté en entregas anteriores, lo escrito en esta época corresponde a un momento en el que aún me costaba ser un observador totalmente neutral. El jaiku aparece cuando nos sentimos unidos a todo cuanto puebla el universo.

Cuando la sensación de separación que produce la desconexión con nuestro ser profundo nos invade nuestro ego tenderá siempre a juzgar, a calificar de bueno, malo, ansioso, etc.

No hay nada malo en escribir poesía o hacer arte desde el ego, y yo lo he hecho mucho tiempo y sigo dándome el gusto de vez en cuando. Pero este libro cuenta ese proceso en el que acabamos dándonos cuenta de que no estamos solos. Además de un yo, hay un tú, un nosotros. Pasamos del lamento y el juicio en soledad al gozo de existir todos juntos.

Os invito a seguir a través de estos versos este camino de introspección y autodescubrimiento.
 

Notas

*La procesionaria es una oruga que causa estragos en los perros paseantes. Estos sufren una especie de gangrena en la lengua si se acercan mucho a ella.

 

Si quieres leer las entregas anteriores del libro puedes hacerlo desde la etiqueta de El estornudo de un estornino.


El estornudo de un estornino. Haikus de la ventana. Entrega 7 –
(c) -Emilio Ramón Pérez López

 
Imagen de cielo estrellado cedida por pixabay.com.

Imagen de paramotor al atardecer cedida por pixabay.com.

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