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El estornudo de un estornino. Haikus de la ventana. Entrega 23

 

Vernal estruendo:
luce la flor del ginkgo
sin disimulo.

Y en este descongelar la primavera en el que el mundo se ve inmerso retomo la estación final de El estornudo de un estornino.: la primavera. Época final del libro que comienza con esta entrega.

Principios, finales, que coinciden con el fin de un mundo que conocimos y con otro que ahora comienza también para la humanidad.

 

Primavera

Llega la aurora
por entre la persiana.
Persigo un sueño.

¿Dónde tu canto?
Hoy faltas a tu cita,
gallo guisado.

En los albores
un pequeño montículo
luce sombrero.

Pinos, olivos,
al fondo un encinar
y alguna antena.

Fugaces nubes,
En cuanto me descuido
ya os habéis ido.

 

gallina-corral

 

Un estornudo:
asoma entre las lomas
la primavera.

Vernal estruendo:
luce la flor del ginkgo
sin disimulo.

A un nubarrón:
—Verás, que no te atreves—,
reta la ropa.

 

nubes-de-tormenta

 

CONTINUARÁ…

©Emilio Ramón Pérez López

 

Comentarios sobre la vigesimotercera entrega

La primera entrega de la primavera comienza con un despertar muy simbólico en este momento en el que también hemos, de alguna manera, «hibernado».

El gallo, que siempre nos despierta, y que alguien se ha comido y ya no podrá hacer más su función.
Los primeros haikus juegan con esa idea de las primeras horas de la mañana, el despertar:

Llega la aurora
por entre la persiana.
Persigo un sueño.

Imágenes como la de la aurora colándose por la persiana, la palabra sueño, que habla de esa frontera con el despertar a algo nuevo. El gallo, que siempre nos despierta, y que alguien se ha comido y ya no podrá hacer más su función (se parece bastante a tantos gallos que han sido devorados últimamente por un cantar que «no convenía» a los directores de esta obra de teatro). Los albores… todo habla de inicio de un nuevo día.

Luces de la mañana que dibujan un sombrero en un montículo. Pinos, los siempre presentes en Granada olivos y encinares, las antenas en las que encontramos a nuestros estorninos, y que son ramas de un árbol urbano más. Y el tiempo que pasa y que el desaparecer de esas nubes nos transmite.

Las palabras estornudo y estruendo parecen rimar en sonoridad y en significado. Refuerzan ese estallido primaveral. Las flores ya no pueden esconderse, definitivamente la estación vernal ha hecho aparición.

Pero también la lluvia es signo de este tiempo, así que la ropa de la terraza parece verse amenazada por los nubarrones…

 

Si quieres leer las entregas anteriores del libro puedes hacerlo desde la etiqueta de El estornudo de un estornino.

 

Notas

*Imagen destacada de gingko, por HeungSoon en Pixabay

*Imagen de gallina en el corral por Pexels en Pixabay

***Imagen de nubarrones por Reiner Bausch Reiner Bausch en Pixabay

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