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El estornudo de un estornino. Haikus de la ventana. Entrega 21

 

Junto a la estufa
la tinta del bolígrafo
esboza un verso.

Este 2020 empieza en Suikawari retomando El estornudo de un estornino. Este libro que llevo mostrando por entregas desde el inicio del blog y cuya publicación terminará en esta primavera.

En este tiempo me he sincronizado desde estos días invernales con el momento actual del libro pero desde un paisaje totalmente distinto.

El entorno de la vega granadina retratado desde esa ventana se transforma desde donde escribo en playas agrestes y salvajes en La Coruña, lugar en el que estoy iniciando este nuevo año desde el día 1.

 

Mantas, cojines,
un té con hierbabuena;
libros abiertos.

Junto a la estufa
la tinta del bolígrafo
esboza un verso.

Postreros rayos…
Ya regresan el frío
y las farolas.

 

Nubes de pega…
Una estación cualquiera.
Me sobra un verso.

 

cielo-estelas-geoingenieria

 

Cuando oscurece
mis ojos dejan paso
a mis recuerdos.

Guerra de sexos,
febrero y en la calle:
gatos en celo.

Negro estornino,
oscuro noche y día.
¡Se salva el pico!

 

estornino-en-rama

 

CONTINUARÁ…

©Emilio Ramón Pérez López

 

Comentarios sobre la vigésima entrega

La primera serie o escena de este episodio se centra en un momento de calma, en las sensaciones provocadas por el frío y el calorcito de la estufa.

Mantas, cojines,
un té con hierbabuena;
libros abiertos.
El primer haiku constituye una enumeración de elementos dispuestos a modo de bodegón delante de la paleta del haijin que esboza el poema.

También puede recordar la típica panorámica que recorre el salón del protagonista de una película al iniciar la cinta, en una tarde invernal de lectura en casa.

Se puede leer imaginando una especie de fotografía en movimiento más cinematográfica, o más pictórica, como ese bodegón antes sugerido.

En los dos siguientes poemas percibimos un tiempo que ha pasado. El lector se ha transformado en escritor. Y la temperatura ha descendido al entrar la noche y las farolas.

 

El grito en el cielo

La segunda serie deja este jaiku en solitario deliberadamente. Para poner el grito en el cielo, ante esa monstruosidad llamada geoingeniería.

Nubes de pega…/
Una estación cualquiera./
Me sobra un verso./
En la entrega número 10 ya expresé mi preocupación ante este asunto (y dejé enlaces para quien quiera informarse seriamente al respecto). Algo que constituye el negocio de este siglo, entre otras cosas y que, cuanto más cala la farsa del cambio climático, más difícil solución parece tener.

El tercer verso inexistente, pero que cumple con las cinco sílabas del haiku, remarca del desánimo en ese mirar al cielo manipulado miserablemente.

Es más fácil engañar a alguien que convencerlo de que está siendo engañado.
Mark Twain.
Tristemente, años después se sigue avanzando en este tipo de experimentos de control del clima y cada vez más gente decide seguir en el engaño.

Durante mi viaje asiático he podido contemplar cielos increíbles y limpios como los de mi infancia en España, en Nepal, Malasia, en Tailandia… y ver cómo en muchos países no se está realizando esta manipulación. Y no me vale que allí hay menos vuelos, pues Kuala Lumpur o Bangkok, por ejemplo, son algunos de los aeropuertos más transitados del mundo.

No me extenderé más en este asunto. Puedes revisar esa entrega 10 para saber más si te interesa.

 

Noche oscura

Y en la noche, es cuando los gatos ven mejor, cuando están más activos.

Cuando se hace oscuro, no solo podemos encontrarnos con nuestros recuerdos, ante la ausencia de un paisaje que contemplar. También podemos alcanzar a vislumbrar en un alarde de honestidad nuestra sombra, simbolizada en ese estornino.

 

Si quieres leer las entregas anteriores del libro puedes hacerlo desde la etiqueta de El estornudo de un estornino.

 

Notas

*Imagen destacada de chico leyendo cedida por Pexels en Pixabay

**Imagen de cielo rallado por la geoingeniería cedida por goelie en Pixabay

*** Imagen de estornino cedida por Steve Wilkins en Pixabay

 

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