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El estornudo de un estornino. Haikus de la ventana. Entrega 17

 

De negra pátina
oscuros los tejados.
¡Son estorninos!
Da comienzo con estas dos series de haikus la estación invernal en El estornudo de un estornino. El protagonista de este libro se hace más presente en los tejados con el frío.

Árboles pelados… Una paloma desnuda. Una urraca orgullosa en lo más alto de un ciprés. Un palomo volantón que perece en el intento. Estorninos.

 

Invierno

Última gota.
Relente en la mañana,
desvaneciéndose.

Viajan mis dedos
mecidos por la brisa
sobre los cirros.

Y menos verde
y algunas hojas menos,
mas tronco y savia.

 

cirros

Cirros.

 

Pelado, anónimo,
desnuda entre tus ramas
una paloma.

Sobre el ciprés
una urraca se posa,
el pico arriba.

No superaste,
palomo volantón,
tu primer vuelo…

De negra pátina
oscuros los tejados.
¡Son estorninos!

Encaramado
voy contando los tordos
sobre una nube.

 

uraca-orgullosa

Urraca orgullosa. ¿O el orgullo es mío?

 

CONTINUARÁ…

©Emilio Ramón Pérez López

 

Comentarios sobre la decimoséptima entrega

El día empieza sin prisas, reflexionando sobre lo que dejamos atrás. Y es un día lleno de mensajes. De parte de esos seres alados, los pájaros, que traen a menudo misivas para el alma.

Y menos verde
y algunas hojas menos,
mas tronco y savia.

El paso del tiempo se hace patente al ver lo que deja cada cambio de estación. Perdemos por el camino algunas cosas, ganamos en arrugas, pero también en sabiduría. Esos árboles y todo lo que afuera vemos, parecen recordarnos el punto en el que está nuestra alma, nuestro cuerpo físico y momento en la vida.

Como esa paloma, parece que nos sentimos desnudos al observar el bosque, sin ese verde que actuaba también como una especie de proteccion. Y nos ponemos el abrigo, va llegando el frío; el momento de resguardarse para reflexionar sobre lo vivido este año y hacer planes para la nueva primavera.

 

La ley del espejo: lo que es adentro es afuera

Una urraca y su actitud nos recuerdan tal vez algún momento en el que hemos pecado de orgullosos.

Un palomo nos toca el corazón al ver que no tuvo la fuerza y coraje suficiente para abrazar la vida y se fue antes de tiempo. ¿Estoy teniendo yo ese coraje necesario en la mía?, me resuena por dentro.

Empezamos a ver esos tejados de nuestros vecinos demasiado negros… ¿o son estorninos? Nos preguntamos sobre la relación con nuestro prójimo…

De una forma u otra ese pájaro viene siempre a recordarnos que este podría ser un buen momento para reconocer nuestra sombra, y así poder seguir adelante con una mirada más limpia.

 

Si quieres leer las entregas anteriores del libro puedes hacerlo desde la etiqueta de El estornudo de un estornino.

 

*Foto destacada de estorninos. © Emilio Ramón.
**Foto de cirros: Imagen deMindy Lipsky enPixabay
***
Foto de urraca: Imagen de jinho kim en Pixabay

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