El estornudo de un estornino. Haikus de la ventana. Entrega 13

 

Sin un paraguas,
corren a guarecerse
bajo los techos.
Aunque sigo muy lejos de la Vega granadina que inspiró estos haikus, hoy la lluvia hace de nexo entre España y Nepal a través de cuatro series de breves poemas en esta entrega.

La bruma, los cielos cubiertos y los paraguas riman con mis días en Pokhara y en Kathmandú, a donde he vuelto aún por unos días más.

Arrecia la lluvia en Nepal, generosa y casi diaria, una vez acaban de empezar los monzones. Lo contrario que en Granada, en el momento de estos poemas. Lluvia que se hacía esperar y que apenas dejaba un poco de barro de recuerdo.

 

Bruma egoísta,
te guardas el otoño
para ti sola.

Cimbradas matas
y dispersión alada;
cielo cubierto.

 

Sin un paraguas,
corren a guarecerse
bajo los techos.

Sobre los campos,
y de pura alegría,
llanto de otoño.

Trae el otoño
un crepitar de gotas
a mi ventana.

De par en par,
la lluvia en el alféizar.
No importa el frío.

 

begnas-lake-dia-de-lluvia

Begnas Lake, Pokhara. Tarde de lluvia.

 

Baten sus alas
con las primeras lluvias.
Hora de irse.

Satie me toca
teclas en blanco y negro;
sueño despierto.

Octubre en gotas,
ojos en la ventana…
¡Ropa tendida!

 

Ansiada lluvia,
apenas has dejado
barro en las lunas.

Luce distinta
de nuevo la montaña,
fueron minutos…

 

CONTINUARÁ…

©Emilio Ramón Pérez López

 

Comentarios sobre la decimotercera entrega

Como decía al comienzo del artículo, hay mucha diferencia en tiempo y lugar. Estos jaikus fueron escritos en otoño y en Granada, y ahora al publicar esta entrega me encuentro en Nepal y en primavera.

Sobre los campos,
y de pura alegría,
llanto de
otoño.
Pero esa lluvia y la bruma me engarzan también a través de los contrastes, con el momento en el que escribí estos breves poemas. Alegría, llanto, sol y lluvia, se alternan como la vida misma.

 

Agradecer lo que viene tal y como viene

Siento el contraste, no solo de lugares, sino de ánimo. Mientras la lluvia de aquel tiempo en Granada y en Cenes de la Vega era y es realmente escasa y esperada, aquí en Nepal, y especialmente en la zona de Pokhara (de donde está tomada la foto) cae agua de sobra. Más de la que uno quisiera, incluso.

A menudo uno se encuentra deseando justo lo contrario de lo que tiene. Nos cuesta aceptar lo que llega tal cual. A ese ego del que tanto hablo, especialmente. Y ahí tenemos realmente mucho trabajo, en la aceptación de que todo tiene su lugar y es perfecto aunque no sepamos verlo y apreciarlo en ese momento.

Llegará el momento en el que nos desapeguemos del deseo y, sobrevolando como las águilas nepalíes que tanto observo en los cielos, veamos aquello pasado con otros ojos, en esa aceptación necesaria.

 

Aspectos formales

Como ya he comentado en otras entregas puedo ver, ahora que conozco mejor el género del haiku, las imperfecciones en lo formal. O más bien cómo estos poemas cumplen siempre algunas reglas básicas del haiku pero se saltan otras. Por desconocimiento en el momento de describirlos y por la necesidad de dar rienda suelta a lo que llegaba de una forma más espontánea.

Bruma egoísta,
te guardas el otoño
para ti sola.
Aquí de nuevo hago algo que no debería hacer si pretendo que se considere auténtico haiku: hablarle a los elementos de la naturaleza. Pero es algo que me nace, qué le voy a hacer. Aunque sí, cuanta más distancia sobre lo observado y menos juicio o implicación, más pasamos al terreno de la contemplación, convirtiéndonos en meros observadores, no en opinadores (algo que a los occidentales se nos da demasiado bien).

 

Series que sugieren un paso del tiempo

Los poemas escritos en instantes diferentes se volvieron a encontrar en este episodio, para formar juntos esa sensación del paso del tiempo que tanto me gusta. Así, pasamos del momento en el que el cielo anuncia la lluvia, al chaparrón que pilla a muchos sin paraguas, y a la escena en el que sucede esa decepción: la lluvia fue demasiado corta y más que limpiar, ensució.

Pero por algún motivo fue así…

 

Si quieres leer las entregas anteriores del libro puedes hacerlo desde la etiqueta de El estornudo de un estornino.

 

*Foto destacada de gotas de lluvia en la ventana cedida por Kireyonok Yuliya en Pixabay.

**Foto de terraza y lluvia en el lago Begnas, Pokhara (Nepal), por Emilio Ramón. ©suikawari.com

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