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Pero sobre todo no nos olvidemos tampoco de quitarnos las máscaras después.
Me gustaría aprovechar esta época de disfraces para hacer la siguiente reflexión, a un nivel más profundo.

Disfracémonos en Carnavales si nos apetece, o en cualquier otra ocasión si nos divierte.

¿Por qué no? Riamos, corramos y saltemos como niños. No seré yo quien diga que eso no está bien. ¡Qué alarde de prepotencia sería por mi parte! Y que desconexión también de ese que debo también cuidar, reconocer, no olvidar, mi niño interior.

 

Aflojar el ego

Puede ser, además de un disfrute, una forma de aflojar nuestro ego por un rato y de ver que la personalidad con la que tanto nos identificamos no es lo que verdaderamente SOMOS, con mayúsculas. Un gran ejercicio de trascendencia de la dualidad en la que vivimos buena parte, o toda nuestra vida.

 

Ser nosotros mismos

Pero, sobre todo, no nos olvidemos tampoco de quitarnos las máscaras después y de disfrazarnos de nosotros mismos la mayor parte del tiempo. Porque a ese es al verdadero juego que hemos venido.

Parto de la idea (y no tienes por qué estar de acuerdo, por supuesto) de que hemos «bajado»*** a esta escuela de la vida a aprender desde una personalidad, que le servirá a nuestro espíritu y a su vehículo, el alma, para trabajar y aprender sobre diferentes aspectos. Y por «nosotros mismos» me gustaría expresar dos cosas:

 

Ser fieles a nuestra personalidad

Y para ello escogemos antes de venir el disfraz perfecto para esta asignatura: un cuerpo y una manera de ser, aunque más bien sería una manera de comportarnos o de estar, porque SER es otra cosa.

 

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Escogemos una especie de «Disfraz de vida», unos ropajes que durarán lo que las lecciones que hemos venido a trabajar y las misiones encomendadas a realizar con ellos para nuestra evolución, y la de otras almas con las que hemos pactado y hecho acuerdos previamente.

Ser fieles a esa personalidad, ser nosotros mismos, es esencial para no dejarnos arrastrar por la corriente, para saber porner límites y no dejarnos pisar, para ser capaces de desarrollar nuestros dones y talentos sin miedo a decepcionar o contrariar a otros, etc, etc.

 

Ser fieles a nuestro SER y al propósito de nuestra alma

Durante el tramo de nuestra vida que dure la amnesia, con la que el alma viene de nuevo a encarnar y seguir aprendiendo, ser nosotros mismos equivaldrá a ese ser fieles a nuestra personalidad o ropajes temporales.

Ser nosotros mismos dejará de asociarse a lo individual para querer fundirse con los otros…
Pero, una vez la amnesia vaya dejando paso a una consciencia más clara de lo que verdaderamente SOMOS, más allá de esa personalidad o ego, una vez vayamos trascendiendo la dualidad y el ego que nos sirvieron en una primera etapa, SER NOSOTROS MISMOS adquirirá una escritura con MAYÚSCULAS.

Por encima de una personalidad, que puede también reflejar lo que somos como resultado del aprendizaje en vidas pasadas, empezaremos a identificarnos cada vez más con el infinito y todo aquello que podemos ser en lugar de con aquello que hasta la fecha logramos ser.

Ese ser nosotros mismos irá poco a poco adquiriendo más ambición y perspectiva, ganas de fundirse con todo lo posible. Ser nosotros mismos dejará de asociarse a lo individual para querer fundirse con los otros, y experimentarse desde ellos y la experiencia de unidad.

Como en toda escuela, todo son grados y niveles, distintos cursos que nos aportan diferentes matices, lecciones y perspectivas. Por todos tendremos que pasar en esta maravillosa eternidad.

 

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Imagen de Bruno Müller en Pixabay. Duálogo: Emilio Ramón

 

Duálogo

—Oye, ¿y tú… de qué vas este año?

—¿Yo?, de mí mismo. ¡Ya me disfrace bastante!

 

Notas

*Imagen del duálogo Bruno Müller en Pixabay. Duálogo: Emilio Ramón

**Imagen de máscaras de Carnaval por Couleur en Pixabay

***Entrecomillo la palabra «bajado» puesto que es algo que expreso desde la necesidad de etiquetar y situar de nuestra mente, aunque el arriba y abajo, sean términos subjetivos para intentar describir de alguna manera lo inefable. Ya sabemos a estas alturas que conceptos como «Cielo» o «Infierno», no corresponden realmente a lugares sino a estados de consciencia.  Hasta un Papa lo dijo.

Puedes leer este artículo que escribí al preguntar por esto a nuestros guías espirituales.

 

¿Cómo es nuestro hogar espiritual? Canalización 29-5-18

 

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