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Soy arena, soy viento, soy tierra y soy hierba. Soy el alimento que aún es semilla, pero que a través del trigo se hará pan con mis manos cuando me ponga a la tarea.

Esta canalización tiene historia…

Todo empieza hace una semana en una meditación en la playa de Cariño. Mis piernas reposando en la arena, en la tierra, y entre ellas una hierba como la de la carta del Tarot de Marsella que siempre uso. Me recuerda a ese Mago, que dentro de mí susurra de pronto: «Yo soy aquel que todo lo puede».

Ahí entiendo que me está llamando de nuevo, invitándome a seguir sus pasos, a sentirme ese mago infinito que a veces olvido que soy.

 

El Tarot simbolizando nuestro punto en el camino

Luego recuerdo que esa misma mañana, y al despertarme, una encantadora tarotista malaya y aficionada de origen chino (que me leyó el Tarot a su manera en Malasia hace unos meses de forma muy simpática) me manda una foto de un arlequín que a ella se le parece al Mago del Tarot.

¿El Loco le ha dado ya el relevo al Mago?
Se ríe al compartirlo conmigo. Yo bromeo y le digo que se lo ha recordado por la influencia del tarot Rider (que no me gusta nada, por cierto) pero que a mí se me parece más al Loco. Me olvido de eso.

Más tarde caigo en que cuando conocí a esta chica, solía visitar su café con mi mochila, y yo era ese loco español viajero que recordaba al Loco del Tarot. De eso hace un tiempo, y tras pararme en ese viaje de transición y empezar una nueva vida en este lugar, ahora parece que ya estoy en el siguiente paso: El Mago.

Así que esta pequeña brujilla oriental tenía cierta razón y llegaba cómplice de mi alma a recordarme el punto en el que estoy ahora. ¿El Loco le ha dado ya el relevo al Mago?

 

El Mago y yo teníamos algo pendiente desde hace tiempo

Pero volvamos a la playa y a la meditación. Me viene cuánto tiempo llevo sin atreverme de nuevo con los Diálogos con el Tarot canalizados que hice con XXI El Mundo y El Loco.

Yo soy aquel que todo lo puede.
Me viene ese Mago, que sería el siguiente al que sentí canalizar desde Nepal, y que desde allí parecía querer hablarme para continuar con la serie, pero al que yo quizá no estaba preparado para escuchar en aquel momento, en ese viaje tan lleno de agitación.

Hoy, en la meditación me viene una primera frase, que me guardo para empezar a canalizar en otro momento con calma: «Yo soy aquel que todo lo puede». Medito un buen rato. Me vuelvo al piso a hacer la comida, es tarde, casi las 5 de la tarde ya, pero había desayunado a las 12 y pico.

 

Ahora es el momento, ni antes ni después

Voy a la libreta a apuntar la frase que traía en mente, y llega otra, y otra. Y mientras pienso y me resisto creyendo que cuando yo quiera, más tarde, después de comer, quizá tras acabar la peli que estoy viendo desde ayer… quizá entonces lo acabaré.

¿Todo esto estaba dentro de mí y sale desde mi inconsciente, o alguien desde el otro lado me inspiraba o dictaba?
Pero ese Mago me está esperando, y me posee sin darme tregua. De pie escribo, tengo que sentarme, y salen finalmente varias páginas en la libreta.

Transcribiendo, veo con asombro que al visualizar los dados mentalmente, no recordaba expresamente si eran 3, ni qué números había, pero me salió hablar del principio creador, del 3 y del 7 organizador.

Y ahora veo que en la baraja de Jodorowsky-Camoin hay 3 dados y todos marcan tres caras: 4, 2, 1=7. El 4 de la cuarta pata de la mesa que falta y de la que hablo, por ejemplo.

¿Todo esto estaba dentro de mí y sale desde mi inconsciente, o alguien desde el otro lado me inspiraba o dictaba?

No lo sé. Aquí está todo lo que salió esa tarde:

 

Y la carta de El Mago me dijo…

(Escrito el 10-2-20).

Yo soy aquel que todo lo puede… Yo soy Dios y Dios dentro de mí ES con mayúsculas.

A través de mis manos y mi varita puedo el mundo, lo puedo todo, soy infinito. Una bolsa cargada de sueños, de realidades en potencia dispuestas para mí a solo un pensamiento.

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I El Mago. Tarot de Marsella Jodorowsky-Camoin.

A veces me saboteo yo mismo cuando desde la carencia me digo que no puedo. Pero ¿cómo no voy a poder si soy Dios y Dios ES en mí? Cuando esto me falta, cuando el aliento creador y la semilla no sepan hacia dónde dirigirse, entonces recordaré y me repetiré esto: «Soy divino, soy universal. Y a través del 3 y del 7 creo y ordeno el mundo».

Yo puedo, ese es mi mantra. Yo diseño desde mi mente lo que aún es 3, como las patas de la mesa en la que trabajo para crear. Diseño aquello que con mi acción y mi esfuerzo llegará a ser 4 y la pata que le falta a mi mesa.

De mi lemniscata sale la conexión en forma de 8 con el infinito, La Fuerza que en mi arcano amigo encontraré cada vez que quiera empezar y volver a empezar una y mil veces, las que haga falta.

Soy un mago, porque domino y comprendo las leyes universales y las hago jugar a mi favor.

Soy un malabarista que se pasa de una mano a otra la bola del mundo, los planetas que se alinean ante mí, para mí, en un juego sin fin.

Soy arena, soy viento, soy tierra y soy hierba. Soy el alimento que aún es semilla, pero que a través del trigo se hará pan con mis manos cuando me ponga a la tarea.

No tengo prisa, pero sé que antes o después tendré que tomar decisiones. Sin ellas la mesa desde la que sueño quedará por siempre coja, y no llegará a manifestar lo que mi mente da por hecho desde el momento en el que allí lo creo. Lo creo, y al creerlo lo creo, lo hago, lo construyo. Creer es crear, dicen, digo.

Soy el primero, yo lidero, guío a otros que me seguirán. Soy el número 1, y no por eso el mejor, pues todos tenemos y debemos encontrar nuestro propio valor y unicidad. Soy el número 1 porque soy único, irrepetible. Y lidero desde ahí, no desde la competencia, desde aquel que se cree o siente desde su ego el mejor.

Soy, simplemente, SOY con mayúsculas. Soy 1, soy UNO con el TODO, que vive en mí y me da su aliento de manifestación.

De mí depende, pues, poner la semilla de mis nuevos proyectos y proyecciones con mis próximas decisiones, que después serán acciones y acabarán por convertirse en frutos.

El futuro ya está en mí, desde ese creer y confiar. Desde ahí lo activo. Confiado estoy, porque confío, porque ya no me saboteo con el no creer en mí. Tengo la confianza base y pilar necesario para esa manifestación de mis sueños. Brillo desde ella y me acerco y le doy la mano al sol, que calentará día a día mis semillas, para hacerme nadar en campos de abundancia, de girasoles y almendros, de verde regado por la lluvia que los acaricia.

Todo eso y más pienso, y siento, y desde ese pensar con la espada, sentir con la copa, desear y crear con el basto, realizo y transmuto esa energía que el Padre Sol me da en el oro que es su luz condensada en la tierra. A esta tierra me uno, de ella imposible disolverme. Somos UNO tierra y cielo.

Desde arriba diseño, allí tengo esa mesa de 3 patas y abajo concretaré cuando, con el tiempo y la constancia, mi Emperador tenga su cetro. Y sus piernas se conviertan orgullosas en el 4 que ha de reinar con sabiduría y destreza.

¡Ah! ¡Qué claro lo tengo, y cómo confío! ¡Adiós indecisiones, autosabotajes y milongas! ¡Acción, y que empiece en mí, desde mi mente y desde mi corazón, desde mi deseo creador!

Au revoir, mes amis!

 

Lee aquí otros Diálogos con el Tarot.

 

Notas

*Imagen destacada: montaje con el Arcano mayor I El Mago, del Tarot de Marsella restaurado  Jodorowsky-Camoin y fondo del universo, cedido por
CharlVera en Pixabay.

**Imagen del Arcano mayor I El Mago, del Tarot de Marsella restaurado  Jodorowsky-Camoin.

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