rosalinda-el-hada-de-las-hojas

 

Serpiente mala, serpiente fea, hazte bonita, que yo lo vea./
Serpiente mala, serpiente fea, muda esa piel que ya te pesa,/
suelta el pasado y aquel conjuro que te embelesa./
El día 10 de septiembre la preciosa hada que me lleva visitando, especialmente cuando se trata de sanar algo con lo femenino, dejó caer un nombre: Rosalinda.

En la primera conversación que tuvimos con Sofi Bastidas no nos dijo su nombre, dijo que las hadas no lo necesitan. ¿Será este Rosalinda una forma de contentarnos en ese sentido? No sé, pero así llegó con la sensación de su presencia.

Cuando le conté a Sofi que de nuevo este ser me había dejado mensajes en forma de canción o poema a ella le habían llegado también otros, y la dibujó de esta manera ese día. Esto es lo que recibí yo por mi parte:

 

A todas las niñas y mujeres del mundo

Las hadas, capitaneadas por el hada Rosalinda, están en este momento esparciendo polvo de estrellas sobre tu cabeza, y una de ellas dirige al grupo, que parece estirar con fuerza de una especie de piel, mientras cantan como abejitas a la tarea una especie de cantinela:

Serpiente mala, serpiente fea, hazte bonita, que yo lo vea.
Serpiente mala, serpiente fea, muda esa piel que ya te pesa,
suelta el pasado y aquel conjuro que te embelesa.

Conviértete a la de tres, en tu precioso ser de alhelí,
recupera la flor que un día, revoloteando a tu alrededor, a tu niña yo le vi.

Entre todas nosotras la más hermosa mujer tú eres
no nos queda duda, ni a nadie en este mundo, de lo que fueres.
Toma esta tacita de leche de estrellas, tómala bien caliente
que recuperes tus sueños, para ti, para ellas, para todas las mujeres.

¿Puede haber mujer hermosa, más hermosa que una rosa?
Mírate ahora, ¡traedle un espejo, hermanitas! ¿Qué ves, mimosa?
Una niña en el espejo, una mujer adulta es otra cosa
¿Con cuál te quedas? Dinos, y haremos de ti lo que tu corazón acoja.

Sanación con esta canción bonita, para las niñas del mundo presas
que las brujas del bosque entren en parálisis, para que nuestras amigas corran
que no tengan tiempo de recontar ni rebuscar entre las sombras
que a la de tres vuestras niñas vuelvan a verse saltando a la comba.

Adiós pesadilla, adiós corre corre, que ya no me pillas
Soy de nuevo mi niña, soy de nuevo la pizpireta de las coletas,
de carrerilla me sé cualquier canción, de un salto vuelvo a mi estación
este tren parará donde yo diga, pues soy la conductora de mi vida
pues soy la que sabe, por mucho que tú le digas.

—¡Gracias, benditas hadas, que sois tan lindas!
¿Cómo pudisteis abandonarme en aquel fatídico día?

—¡Jamás, querida, solo cerraste los ojos, claudicaste, ¿recuerdas?
«Desde ahora jamás nadie me dirá que digo mentiras
tragaré mi orgullo, y mis ojos, y me pondré unas gafas
para ver lo que me digan, para ver lo que me digan,
seré buena, seré santa, seré lo que quieran, me cansé de soplar
esas brasas encendidas. Inventaré el fuego, tal vez otro día…»
Bienvenida, bienvenida otra vez, de nuevo a la vida.

Mensaje del hada Rosalinda

 

Diálogo con un hada

 

Notas

*Dibujo: «Rosalinda, el hada de las hojas».  Sofi Bastidas. 10-9-20.

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