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¿Cómo es nuestro hogar espiritual? Canalización 29-5-18

El hogar por el que nos preguntas, que tú visualizas como algo externo, como un lugar al que entras, no es otra cosa que el reino o el hogar que has creado en tu corazón.
Nuestros guías buscan la mejor manera de comunicarse con nosotros según nuestro momento y proceso personal de crecimiento, pero también según nuestras capacidades, habilidades o gustos. En mi caso, como amante del lenguaje y la poesía, siento que se esmeran en compartir sus mensajes deleitándose en la palabra.

Me admira la poesía que contienen en la forma, más allá de la profundidad del contenido. Algo que me encanta y que hace que no me canse de releer estos textos cada cierto tiempo. Muchos de ellos son auténticas lecciones.

Llevaba tiempo queriendo compartir esta preciosa canalización y el mensaje que me llegó de mis guías el 29 de mayo de 2018. Como estoy trabajando en un libro sobre estos mensajes, a veces dudo sobre compartir en el blog o adelantar cosas que podrían ser parte del libro. Pero hoy he sentido que tenía que hacerlo por esta vía, y espero que os resulten provechosas sus palabras y que las disfrutéis tanto como yo.

Aunque estos mensajes me llegan muchas veces a través de la conexión con los Registros Akáshicos, este lo hizo tiempo antes de que conociera la herramienta y la practicara. Simplemente pregunté, y así es como llegaron las palabras de mis guías, a quienes cariñosamente bauticé como Suikawari.

 

Aplicar discernimiento

Porque no toda conexión con seres espirituales contiene verdad o sabiduría debemos aprender a aplicar nuestro discernimiento. Dependiendo de nuestra frecuencia, momento personal, atraemos un tipo de seres u otros, entre los que se acercan a hablarnos.

A veces los mensajes contienen una elevación y sabiduría fuera de toda duda, pero en otras ocasiones podemos dudar de ellos o del bagaje del espíritu que se acerca. Como en la Tierra, en el otro lado habitan todo tipo de espíritus con distintas intenciones y grados de conocimiento y sabiduría.

Algunos pueden directamente buscar nuestra confusión y, otros, simplemente desde la buena fe y desde lo que saben, dan lo que tienen y no necesariamente ha de ser para nuestro mayor bien o una verdad absoluta.

Es importante, cuando recibamos entonces mensajes de nuestros guías o de seres espirituales, contrastar, reflexionar sobre ellos y no darlos nunca como algo indiscutible. Así pues, no juzgo lo recibido, lo agradezco y entrego para que cada cual decida si lo toma o lo deja, si le sirve o si no.

 

—¿Cómo es nuestro hogar espiritual?

Seres de luz, seres de vibraciones muy dispares se encuentran juntos pero no revueltos. Aunque os parezca difícil de creer es así. Todos estamos en el mismo lugar y no estamos de la misma forma. Por ese no estar de la misma forma ocupamos el mismo espacio como en una cebolla pero cada alma habita una capa diferente.

Nuestro hogar es el hogar que cada alma merece y es capaz de percibir por su vibración en cada momento. Ni más ni menos. Sucede de la misma manera en la Tierra.
Nosotros estamos ahora en el mismo espacio que vosotros, y a la vez en el mismo tiempo sin que exista en absoluto ese espacio ni ese tiempo más que en un plano abstracto. Nada de lo que percibís en la Tierra como real tiene la misma dimensión aquí. Y cuando decimos aquí volvemos a reiterar que aquí es el aquí en el que todos habitamos, pero dependiendo de nuestras frecuencias lo percibimos como un hermoso castillo o como un auténtico valle de lágrimas.

Es así que podemos estar hablando técnicamente de que en el espacio que unos habitan ese castillo otros habitan el infierno. Para unos es un castillo, para otros es un lago rodeado de hermosísimos árboles, frutales, plantas exuberantes, hermosas ninfas y animales salvajes que conviven en armonía a pesar de no estar domesticados.

Para otros, sin embargo, ese mismo hogar puede ser un muro infranqueable, una prisión con los muros más altos que jamás se puedan imaginar. Una cárcel que suele ser un reflejo de su realidad interna. Porque en el momento en el que el alma se libera de lo que no necesita ese muro cae, y es ahí cuando su hogar deja de ser en un instante cárcel o prisión para pasar a ser paraíso.

 

Nuestro hogar es el hogar que cada alma merece…

… y es capaz de percibir por su vibración en cada momento. Ni más ni menos. Sucede de la misma manera en la Tierra. En el mismo país habitan ricos, pobres, de bolsillo y de espíritu, pero unos parecen ser los elegidos para disfrutar de una gran prosperidad y otros los parias, los apestados. Esos que siendo o naciendo parias aceptan su condición en la tierra se elevan por encima de su posición mundana y alcanzan el reino de los Cielos como los maestros ya anunciaban.

Los que teniéndolo todo en la Tierra no entienden que nada se nos da sino que se nos presta, lo perderán absolutamente todo al mudar sus ropajes de ricos. Y puesto que vivían encarcelados en esa prosperidad y abundancia ficticia, nada hallarán al cambiar de estado pues incapaces son de reconocer su dimensión espiritual. Su hogar será entonces ese al que llamáis por consenso infierno.

 

Nuestro hogar corresponde, pues, siempre al hogar interior

Volvemos a repetir que si arriba es abajo y adentro es afuera, el hogar por el que nos preguntas, que tú visualizas como algo externo, como un lugar al que entras, no es otra cosa que el reino o el hogar que has creado en tu corazón. Es solo un reflejo de lo que has vivido en la tierra en tu última experiencia.

 

 


¿Hospitales espirituales? Te preguntas. ¿Como en la película »Nuestro hogar»?

Sí, no. Depende de tu camino, te insistimos, pasarás por ese »hospital» o por el mismísimo infierno. Si la gente que hace viajes astrales comenta que los paisajes que ven están condicionados a su pensamiento, a su vibración, y nunca son iguales, podéis imaginar que ese »nuestro hogar» que seguís imaginando como algo afuera a lo que se entra no es más que un adentro en el que se está o no se está.

 

¿Paraísos, infiernos?

Todos existen como tantas vibraciones y pensamientos hay. Por consenso, por vibración álmica, por afinidades entre almas, ese hogar variará para unos y para otros en diferentes momentos de su tránsito. Ese hogar será a veces uno y a veces otro.

Imagínate que ahora estás pensando en recorrer el mundo. Te atrae ese »que el mundo entero sea mi hogar». Pues esa libertad que anhelas y que el liberarte de lo superfluo puede darte aquí en la Tierra, es exactamente la misma que el alma y el espíritu alcanzan al despojarse del cuerpo y de todas las ideas y emociones que no aportan nada ya.

 

—¿Y qué diferencia habría entre alma y espíritu?

Ninguna y toda a la vez. El alma es un vehículo temporal para el espíritu. El espíritu es a la vez también alma. Son indisolubles, y a la vez complementarios. No podemos dejar de lado uno u otro. Lo que entendéis por alma se parece más al coche, y lo que entendéis por espíritu al conductor.

Y te preguntas qué pasa con el cuerpo. El cuerpo vendría a ser como una especie de ruedas, pintura, algo más superficial, temporal.

Estamos intentando poner un símil fácil de comprender pero en realidad no es nada fácil de explicar para la mente humana, así que lo dejaremos ahí por el momento para que lo reflexiones y veas tú más allá de estas simples palabras.

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