huida

Caminar, sí, pero no tan deprisa…

 

Desconectados de nuestro ser, no somos capaces de relacionar lo que sucede en nuestra experiencia en ese afuera con nuestro plan mayor y propósito de alma en el adentro.

 

Todos los días nos llegan infinidad de frases por las redes sociales. Sentencias anónimas, o a cuyos autores no se ha citado. Frases, reflexiones más que cuestionables. Y que muchas de ellas no están del todo rumiadas, o que corresponden a una visión poco elevada.

«Caminar es el mejor ejercicio…»
¡Sí, pero antes de echar a andar, pregúntate y comprende por qué tu alma te puso a caminar con esas personas!
A veces directamente mentiras, otras verdades a medias que creo merece la pena comentar. De aquí nace esta etiqueta del blog titulada: «Mentiras y verdades a medias«.

Sin ánimo de convertirme en el juez que dictamine qué es y qué no es cierto o elevado, me sale empezar a matizarlas, aportando mi visión y mi momento, que espero sea útil para la reflexión sobre muchos temas relacionados con la consciencia y la espiritualidad.

No voy a comentar los errores de expresión, puesto que este no es un blog de gramática pero, ya que estamos, la verdad es que es entrar en la red y te acaban sangrando los ojos. Cada vez se escribe más y peor. Malos tiempos para la lírica, que cantaban Golpes bajos.

 

Caminar es el mejor ejercicio

Esta es la reflexión que me ha llegado recientemente por Facebook. Sin firmar, de alguien que la comparte de uno de los numerosos grupos en la red sobre espiritualidad. Dice así:

 

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Caminar, sí, pero no tan deprisa…

 

Y veo que ha sido compartida más de 1000 veces, con lo que debe de haber calado en bastantes personas. ¿Un error? No, es lo que esas personas necesitaban ahora según su proceso de consciencia. Yo me dispongo a reflexionar según el mío, para quienes lo compartan.

Arrieros somos… y en el camino nos encontraremos. O tenemos algo pendiente o vibramos igual, con lo cual el encuentro tarde o temprano se dará.
Ante esta me sale decir: ¡Sí, pero antes de echar a andar, pregúntate y comprende por qué tu alma te puso a caminar con esas personas!

De lo contrario, sin esa sabiduría que adquieres tras la experiencia integrada, sin tomar consciencia del por qué y el para qué, volverás a cruzarte pronto con los mismos caminantes, una y otra vez hasta que aprendas qué mensaje te traían. Arrieros somos… y en el camino nos encontraremos. O tenemos algo pendiente o vibramos igual, con lo cual el encuentro tarde o temprano se dará.

 

Vernos en el espejo

Cuando aún nos identificamos en exceso con nuestro ego creemos que afuera es todo una conspiración para amargarnos la existencia. Desconectados de nuestro ser, no somos capaces de relacionar lo que sucede en nuestra experiencia en ese afuera con nuestro plan mayor y propósito de alma en el adentro.

Vemos malvados, en lugar de profesores o antagonistas en nuestra particular Odisea, que están ahí para hacer que nos podamos convertir al final de esta vida en héroes o heroínas.

 

Abrazar nuestra sombra

No nos damos cuenta de que todo ese decorado (lleno de actores secundarios, extras, figurantes), es esencial para que nuestro espíritu siga aprendiendo y viviendo todas las facetas de la experiencia física que nos ayudan a trascender.

Cuando finalmente empezamos a ver que algo anda mal en nosotros, y a vernos en ese espejo, a reconocernos, entonces es cuando nuestra sombra aparece mirándonos cara a cara.

No podemos huir de ella, pues según cómo refleje la luz, volverá a hacerse presente. Solo podemos abrazarla, aceptarla, ver qué partes de nuestra alma necesitan hacerse luz, y comprender el por qué y el para qué de cada situación y persona en nuestra vida.

 

Conclusiones

Caminar, sí, pero con los ojos y sentidos bien despiertos, observando, entendiendo desde el corazón y la intuición la razón de ser de todo aquello que nos pasa.

Al principio nos costará verlo. Primero viviremos el personaje tan desde dentro que volveremos a caer en las trampas de esa identificación con nuestro ego. Pero, con el tiempo, aprenderemos a ir separándonos cuando sea preciso, a recordar que estamos actuando, representando un personaje.

Y cada vez nos será más fácil discernir, saber por qué esa piedra o esa persona aparecieron hoy en nuestro camino. Habrá veces que incluso mientras la escena se está dando estemos siendo conscientes en tiempo real de ese por qué y ese para qué. Lleva tiempo, pero nos sobra. Si no lo logramos en esta será en la siguiente o en la otra…

 

*Imagen destacada de comic: OpenClipart-Vectors en Pixabay

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