Acerca de Suikawari

 

Foto de brazo extendido con raja de sandía al cielo.

«Summer photo», by Juja Han.

 

Mi conexión con Japón:

Debería empezar hablando de mi vínculo con la cultura japonesa. Aunque a día de hoy aún no he visitado Japón (físicamente hablando) tengo una gran conexión con este país. He dado clases particulares de español a muchos japoneses durante unos cuatro años. Experiencia que me ha hecho aprender mucho, por cierto.

Al igual que el cineasta ruso Andrei Tarkovski, yo también estoy convencido de que fui japonés en una vida pasada 🙂 En su inolvidable película Sacrificio (Offret, 1985),  el autor ponía este sentimiento en boca de la familia del personaje encarnado por Erland Josephson, magistralmente por cierto (minuto 2:08:10).

En mi caso, un médium andaluz con nombre de Arcángel me confirmó que yo aparecía con él en ese instante formando parte de una visión que solía tener (él) a menudo como monje zen. En dicha visión aparecíamos atravesando penosamente las aguas de un río en una especie de prueba iniciática.

No tendría por qué haberlo creído si no fuera porque compartimos varios cursos y experiencias inenarrables en las que pude comprobar y certificar que no era ningún alucinado y, que cuando decía que veía algo, es que lo estaba viendo de veras. Además del montón de señales que me fueron confirmando esto por otras circunstancias.

Quizá cuente más detalles de esos momentos más adelante en el blog. Aquí sería demasiado largo condensar tres años de diarios y más de 1000 páginas ya.

 

¿Desde cuándo esa conexión con lo japonés (en esta vida) 🙂 ?

Mi conexión con Japón viene de largo. Me encontré fascinado desde siempre por el cine japonés, y por directores como Yasuhiro Ozu, Kenji Mizoguchi, Akira Kurosawa, y otros más modernos como Takeshi Kitano o Masahiro Kobayashi, por decir algunos. Durante mis estudios de Dirección cinematográfica el cine japonés fue captando mi atención en numerosas ocasiones.

Con los años, y tras una crisis personal que me llevó obligadamente a un período de introspección, acabé por fin consiguiendo meditar profundamente con el descubrimiento de la música del hang drum y de los cuencos tibetanos. Fue allí cuando, tras algunos momentos de trance reveladores, comprendí qué querían decir aquellos breves versos de los haikus de Matsuo Basho. Entendí por fin de qué estaba hablando el conocido como poeta zen.

Un viejo estanque;
al saltar una rana,
ruido del agua.

Matsuo Basho.
Traducción de Fernando Rodríguez-Izquierdo

Ya había leído antologías de este tipo de poesía años antes, pero no pude comprender la profundidad que encerraban aquellos versos hasta haber alcanzado un nivel de consciencia un poco más elevado.

Todo gracias a un trabajo personal de más de una década, que culminaba con el avance en la práctica de la meditación y la observación atenta de la naturaleza hasta un punto al que jamás me había asomado. Debajo de la foto tienes un adelanto de uno de los tankas que aparecen en la introducción del libro.

Los paseos en la naturaleza por el río Genil, tan cerca de casa, me fueron animando a lanzarme a experimentar con el haiku yo también. En menos de un año tenía escritos alrededor de unos mil poemas, entre haikus y tankas principalmente, de los que han salido ya dos libros pendientes de publicar. (El primero de ellos: El Estornudo de un estornino. Haikus de la ventana lo podrás ir leyendo por entregas en el blog).

 

Puente en el camino del Río Genil entre Cenes de la Vega y Pinos Genil

Puente en el camino del Río Genil entre Cenes de la Vega y Pinos Genil. 16/5/2011.

Atento, viendo
un planear de tórtola
por vez primera.
¿Desde cuándo hacen eso?,
como un niño preguntas.

Emilio Ramón, El estornudo de un estornino. Haikus de la ventana. 2017.

La meditación me hizo calmar la mente y reconectar con mi ser profundo y con el sentimiento de unidad con el Todo que expresa el haiku y empuja a escribirlo.

Ahí encontré mucho en común con la filosofía budista, y sobre todo sintoísta, en la que los japoneses han plasmado a lo largo de su historia esa conexión con la naturaleza.

Entre sus costumbres aún perduran algunas, como la celebración del hanami para saludar la entrada de la primavera y el florecimiento de los cerezos. En fiestas como esta comparten comida y compaña con amigos o familia.

Quizá en tiempos de Basho y los famosos haijins el espíritu de esta tradición iba mucho más allá. La estampa se refuerza en mi mente mientras de fondo en el estéreo el precioso Réquiem de Fauré hace volar mi imaginación a tiempos remotos.

 

¿Pero de dónde viene la palabra Suikawari?

Restos de sandía. Suikawari en la playa

Restos de sandía del Suikawari en una playa. Mafrography.com

 

Suikawari significa sandía en japonés. Para la mayoría de los japoneses no significa nada más allá de lo concreto, es decir, sandía, fruta y juego.

 

¿Por qué digo que Suikawari es igual a juego?

Pues porque el llamado suikawari, o suika wari, es para los habitantes de la tierra del Sol naciente un popular divertimento que practican desde niños en el colegio, en cualquier excursión a la playa o al campo.

A menudo mantienen este entretenimiento de adultos, cuando quieren sacar a pasear a su niño interior de nuevo para dejar esa seriedad y enfoque en el trabajo y lo material que tanto los caracteriza como sociedad. Algo que no es un tópico y que ellos mismos reconocen.

 

¿En qué consiste el juego del Suikawari?

El juego del Suikawari es algo muy parecido a nuestro occidental juego de la piñata. Se le vendan los ojos a la persona que va a intentar cumplir el reto y se le dan unas vueltas para que pierda la orientación.

 

Juego del Suikawari japonés

Piñata japonesa: Suikawari.

Participantes del juego japonés suikawari comen sandía.

Compartiendo la sandía tras abrirla en el juego del Suikawari.

 

Con un palo tendrá que intentar partir o abrir la sandía colocada delante de él siguiendo las animadas instrucciones del resto de participantes, que lo guiarán o despistarán para conseguir su objetivo. Una vez acertado en el blanco y abierta la sandía, el concursante ganador comparte el jugoso y refrescante premio y lo come junto al resto de participantes.

 

¿Qué significa para mí Suikawari?

Para mí Suikawari tiene que ver con el proceso evolutivo del alma, con el momento en el que uno se ha ido despojando de lo accesorio, ha puesto en su debido lugar al ego y ha tomado los mandos de la nave.

Para esto ha tenido que caminar con los ojos vendados mucho tiempo, entre tinieblas, dando palos de ciego. Ha necesitado abrazar lo desconocido en un viaje de iniciación. Un tiempo en el que se cierran ya los ojos conscientemente y se está a oscuras, en el vacío; no por el velo que los cubría, sino porque ahora se sabe que desde ese vacío se acaba llegando al ser de luz que hay en todos nosotros.

De la sombra y desde la negra oscuridad se llega a la verdadera luz. La luz que reside en el corazón, y a través de la reconexión con ese nuestro centro y con nuestra esencia llegan las respuestas a nuestras preguntas y el sentimiento de gozo al compartir todo lo aprendido con los demás.

 

Partiendo la sandía en el Suikawari

Partiendo la sandía en el juego del Suikawari.

Tienes que seguir rompiendo tu corazón hasta que se abra.
Rumi.

 

 

 

 

 

 

Romper la cáscara de la sandía, llegar al jugoso y sabrosísimo corazón no tiene sentido si no se puede compartir. El ego querría toda la sandía para él solo. El SER con mayúsculas necesita compartirla. Entendiendo que lo que da a los demás se lo está dando a sí mismo.

 

Suikawari o mis queridos guías y maestros espirituales

Desde que me conecto con la herramienta de los Registros Akáshicos he recibido bastantes mensajes de mis guías y maestros espirituales (entre los que incluyo a mi llamado Yo Superior) y desde antes también. Es difícil saber muchas veces de dónde vienen, quién los firma, y al principio dudamos mucho sobre si es nuestra mente, un diálogo con nuestra conciencia…

Según las personas que llevan bastante tiempo canalizando esto es algo normal cuando se empieza. Y este tipo de mediumnidad, como la catalogara Allan Kardec en El libro de los mediums. 1861, es la más común pero también la más difícil, pues hace falta muchísimo discernimiento para separar el grano de la paja entre todo lo que nos llega del otro lado.

 

Ser médium intuitivo no es nada fácil

 

Médiums escribientes intuitivos. El libro de los mediums. Allan Kardec. 1861.
En este caso –se dirá–, nada prueba que sea otro Espíritu el que escribe, en vez del alma del médium. De hecho, algunas veces es bastante difícil hacer la distinción, aunque es probable que eso no importe demasiado. Con todo, el pensamiento sugerido por el Espíritu se puede reconocer por el hecho de que nunca es preconcebido. Surge a medida que el médium escribe, y muchas veces es contrario a la idea que este tenía previamente acerca del tema. Incluso, ese pensamiento puede ser ajeno a los conocimientos y a la capacidad del médium.
 

Cuando empezaba a canalizar, hará unos tres años, la cosa era muy distinta, y por aquel entonces sí recibí mensajes »firmados» por seres que decían ser ángeles, servidores de satanás, etc, etc. Mucho engaño, burla, intentos de obsesión, posesión… Fue una locura pero un período lleno de aprendizajes. Sobreviví, me alegro de no haber perdido la cabeza en el intento, y ahora puedo seguir mi camino renovado y fuerte.

Recientemente, ante la tarea de empezar a publicar contenido sobre estos asuntos, me decidí a preguntar desde los Registros Akáshicos si mis guías consideraban pertinente compartir sus mensajes, pues muchos de ellos me parecen siempre de gran valor, no solo para mí, sino para cualquiera que esté en este proceso de crecimiento espiritual.

14 Templanza. Tarot de Marsella.

14 Templanza. Tarot de Marsella. Jodorowsky-Camoin.

Como veréis en esta canalización reciente, suelen utilizar un lenguaje con términos cristianos. Imagino que porque es el filtro cultural que yo tengo por mi educación. Desde los 13 años dejé el catolicismo y la iglesia, pero supongo que esas conexiones están en mi inconsciente desde hace mucho, y es la forma de hablar que mejor puedo entender. Y son muy bromistas. Tienen realmente sentido del humor. El humor es amor, está claro.

Ellos no entienden de autorías, están solo para ayudar. Y comprenden que el dar nombres puede ser contraproducente y servir más que nada para que el ego se nos hinche y nos desviemos de la tarea. Por eso un día les pregunté si querían identificarse, puesto que percibía diferentes tonos y estilos en los mensajes, y esto es lo que me contestaron.

 

Mensaje de Suikawari:

angeles-comen-sandia-emilio-ramon-suikawari

Ángeles comen sandía. Título y autor desconocido. Parador de Granada.

 

—¿De todos los mensajes recibidos hasta la fecha a través de mi conexión a los Registros Akásicos, alguno de mis guías, quiere identificarse para que pueda invocarlo por su nombre cuando quiera recibir sus mensajes concretamente, o no es esto necesario ahora? Percibo que hay varios seres de luz que me están dando los mensajes, no son siempre el mismo, percibo distintos tonos y formas de expresarse.

Cuida de ti, cuida de tu ego amigo nuestro. Y cuida de esa necesidad de poner nombre y etiquetas, que no son otra cosa que vehículos para el lucimiento del ego y la vanidad.

Descuida las autorías y las ganas de saber ahora por nuestros nombres, pues no es algo que necesites ni te beneficie. Quédate con las lecciones, que estamos para eso, para ayudarte en el camino. Ya surgirá el momento de abrazarnos conscientemente y de ponernos cara (o luz) 😉 si es preciso. Pero ahora consideramos que eso no te beneficiaría.

Debes seguir trabajando en ese discernimiento, y el recibir nombres concretos, el saberte guiado por algo en concreto, te haría »fan» o fanático de esa energía, y presa de posibles entidades de baja vibración que buscasen convertirse en ese nuevo maestro en exclusiva, algo que no te ayudaría.

Deja que esto fluya como debe ser ahora y no te preocupes por esos detalles, insignificantes a todas luces en este instante. Trabaja y disfruta de tu camino, que ya irás sabiendo a su debido tiempo más sobre de quién y por qué. Por ahora es suficiente con las lecciones, que sí, puedes compartir, y desde ese nombre de »suikawari» estará bien y muy simpático que lo hagas.

Todos juntos desde el amor del Padre, e incluyendo su luz y compasión, somos tu Suikawari, tu equipo de luz. Y tú nuestro querido pupilo y estudiante avanzado. ¡Te damos las gracias una vez más por tu trabajo! ¡Adelante!