2020: ¿Qué puede sugerirnos desde la numerología?

  En el modo cisne del 2, que ya ha abandonado el victimismo del patito feo, aceptaremos ese sumar, multiplicarnos hasta el 4. Salir de la parálisis y la procrastinación, para pasar a la acción y activar ese gran cambio que la vida nos pone delante.   Me gustaría aportar mi granito de arena, aún desde el primer mes de este 2020. Y hacerlo más allá de todas las predicciones que se han hecho, y en las que no voy a entrar, principalmente porque no me dedico a eso. Intentaré centrarme en lo que este año puede sugerirnos en cuanto a su energía, a partir de la numerología y lo que me susurran sus números. Por lo tanto, esto es una intuición e interpretación personal, no algo que deba ir a misa, por supuesto.   Algunas consideraciones previas Partamos, en primer lugar, de la base de que cada uno de nosotros somos energía y vibración, una vibración compleja. Además, cada ser atraviesa particularmente su propio proceso de evolución. Esa vibración y ese camino se expresa en el cosmos en forma de números y de secuencias numéricas. Así, podríamos afirmar que lo que somos aquí y ahora está conectado a un conjunto de números, que todo lo que somos y la forma en la que nos movemos, nuestro bagaje, todo puede decodificarse numéricamente. Y cada uno portamos una esencia y unos ropajes más o menos efímeros en nuestra vida, que también equivalen a números.     En nuestra fecha de nacimiento, en nuestro nombre, hay números vibrando, por ejemplo. Todo esto podría ser equivalente a la posición de salida que tomamos en la carrera de la vida. Y desde ahí la gracia y el reto consistirá en ver cómo nos desenvolvemos en cada una de las calles de nuestra particular pista de atletismo.   Nuestra vibración y la de la matriz en la que vivimos Además de nuestra propia idiosincrasia, hay que tener en cuenta qué papel juega el entorno, las personas que nos rodean, con las que nos relacionamos… No estamos solos, jugamos en equipo. Todos, y todo lo que hay en esta matriz que compartimos está conectado con nosotros y, por consiguiente, nos importa. Por lo tanto, habría que hacerse esta pregunta más allá de nuestra vibración personal:   ¿Cuántas veces aludimos a ese 2020 de alguna manera… … lo escribimos, decimos y oímos infinidad de veces durante este año y lo visualizamos otras tantas? Así pues, de alguna forma, y más allá de nuestros procesos internos personales, la energía y vibración que estos números imprimen a nuestra realidad desde esa matriz compartida será algo que, como los astros o una luna llena, nos afectará de algún modo. Creo que es interesante tenerlo en cuenta.     2020: El cambio de ciclo y la materialización Y, para empezar, sería bueno puntualizar que la década se iniciará realmente en 2021 y no ahora. Es este 2020, una especie de año cero; entramos en la energía del cambio de un ciclo, un movimiento hacia un tiempo nuevo. Cuando la energía que nos llega de afuera es de grandes cambios, podemos sumarnos o resistirnos, en cuyo último caso es posible que suframos por no sentir que fluimos con el orden natural de las cosas y de los tiempos. No se trata de no hacer nada si sentimos que las cosas no están bien. Pero si podemos hacer algo en una dirección lo hacemos y, si no está en nuestra mano, lo aceptamos y seguimos nuestro camino sin resistencias. Resistirse y no aceptar lo que llega es algo que lo único que hará será apagar nuestra energía y que no se enfoque creativamente, al perderse en el lamento y la queja improductivos.   Ciclos de 9 años En numerología se cuentan los ciclos en años del 1 al 9. El 10 es el cambio de ciclo que dará lugar a un nuevo 1. Teniendo en cuenta esto, podemos contemplar y deconstruir este 2020 de las siguientes formas:   1- 2020 es un año 0 o año 10 2019, entre otras cosas y dentro de su ciclo de nueve años, era un año 9, así que simbólicamente fue el fin de una etapa. El 10, en este caso el 20, es una especie de tránsito o de rueda de la fortuna que se mueve hacia esa energía de inicio que simbolizará 2021. Cambio de ciclo y de etapa. Movimiento de marcha hacia un nuevo inicio. ¿Nos moveremos hacia adelante, aceptaremos los grandes cambios en nuestro entorno con los brazos abiertos? ¿O bloquearemos las posibilidades que la nueva realidad compartida nos ofrece por aferrarnos a lo que conocemos o a la idea de lo que debería ser y no es?     2- 2020 es un año 2. Y además doble. Podemos notar la fuerza de ese 2 más en positivo o en negativo, según cómo estemos con esa vibración y con lo femenino y receptivo, con nuestra madre o la maternidad. Todo esto se puede acentuar en el mes dos del año, febrero.     Luces del 2 Gran intuición y receptividad, sensibilidad muy acusada, visión, clarividencia, armonía en la pareja o las relaciones, buena relación con nuestra madre y aceptación de lo femenino en nosotros y en los demás. Capacidad de manifestar la ternura y de escuchar al otro, gran empatía.   Sombras del 2 Dualidad, indecisión, dudas, incapacidad de manifestar nuestro lado femenino y receptivo, nuestra ternura, o desequlibrio en cuanto a lo femenino y lo masculino. Introversión excesiva. Hipersensibilidad. Estar más en contra del otro y de lo masculino o en carencia de energía masculina (necesaria para concretar), que dispuestos a sumar con lo masculino hacia ese 4.   3- 2020 puede verse también como un año 22 (Sin tener, tal vez,  como número maestro la fuerza que tendrá 2022 en ese sentido). El 22 es un número maestro, igual que el 11 o el 33, por ejemplo. Es una vibración que domina todo lo que significa la creación de … Sigue leyendo 2020: ¿Qué puede sugerirnos desde la numerología?